11 de febrero 2008 - 00:00

Berlín empezó con un inusual volumen de negocios y acuerdos

Gustavo Santaolalla y Miguel Kohan, el director del documental «El café de los maestros», que se vio ayer fuera de programa, en una muestra que arrancó ya con febril actividad en el mercado berlinés, segundo en importancia después de Cannes.
Gustavo Santaolalla y Miguel Kohan, el director del documental «El café de los maestros», que se vio ayer fuera de programa, en una muestra que arrancó ya con febril actividad en el mercado berlinés, segundo en importancia después de Cannes.
Berlín - Al Gore sabe de lo que habla: los primeros días del Festival de Berlin se desarrollan en la capital alemana con una insólita temperatura primaveral, que sigue en alza después de la fría jornada de apertura y más allá de la presencia de los Rolling Stones. Climas aun más elevados se viven en el Mercado del Film, en su sede de la Martin Gropius Bau a pocas cuadras del KinoPalast (Palacio del Festival, sobre la plazoleta Marlene Dietrich): el mercado berlinés, segundo en importancia después de Cannes a nivel europeo, generó en sus primeros días un volumen inusual de negocios y una serie de acuerdos privados y otros con la participación del Estado a través de sustanciales ventajas impositivas.

El último caso tiene como protagonista a los históricos estudios Babelsberg, equivalente del Cinecittà italiano, que después de algunos años de estancamiento o reducción a simple prestador de servicios de producción o tercerización en coproducciones, han decidido (según se conoció en estos días), volver a asumir el protagonismo que tuvieron en la Alemania pre-nazi, cuando allí se rodaban películas hoy clásicas como «M-El vampiro negro» o «Metrópolis» de Fritz Lang.

La meta del consorcio europeo propietario de los estudios vecinos a Postdam, que durante los años 90, luego de la reunificación, pertenecieron al grupo Vivendi, es no sólo el relanzamiento de producciones poderosas a nivel internacional con sello alemán, sino también convertirse en la privilegiada sede de Hollywood en Europa. Esto comenzó a evidenciarse el año pasado, cuando los hermanos Wachoski («Matrix») rodaron en Babelsberg la superproducción «Speed Racer», para la cual Alemania invirtió unos 20 millones de dólares de su presupuesto global. Según se comentó, Babelsberg estaría dispuesto a un desembolso de cerca de 500 millones de dólares en los próximos años para coproducciones con los Estados Unidos y producción local.

  • Argentinos

  • Además de la exhibición, ayer, del documental «El café de los maestros», que produjo Gustavo Santaolalla (ver recuadro), algunas noticias conocidas también en estos días tuvieron como protagonista a nuestro país. En primer lugar, se confirmó finalmente, al término de una reunión de la Federacion Internacional de Festivales de Cine y después de largos meses de incertidumbre, la fecha para el Festival de Mar del Plata: será del 4 al 14 de diciembre. La información, confirmada por Bernardo Bergeret (quien encabeza la delegación oficial en Berlín, ya que el presidente del Incaa, Jorge Alvarez, privilegió la concurrencia al Festival Cinematográfico de Cosquín), vino complementada con acuerdos de intercambio cultural con dos países: la República Checa, que hará una semana de su cine en Buenos Aires luego correspondido con una semana de cine argentino en Praga, y el foco que pondrá la India sobre la producción nacional en el próximo festival de Bombay.

    Eduardo Costantini Jr., al igual que en Cannes 2006 cuando fundó una sociedad de producción con los hermanos Weinstein de los EE.UU. (cuyo primer resultado se exhibirá hoy en competencia, el film brasileño «Tropa de élite»), volvió a ser noticia en Berlín. Esta vez, Costantini se alió con Efe Cakarel, experto en digitalización y técnicas computarizadas, para fundar una cinemateca global online con sede en Sillicon Valley, que se llamará « Auteurs» y cuyos contenidos serán títulos de cine independiente. Georges Harik, ex CEO de Google (y propulsor de su correo electrónico propio, Gmail), también formará parte de esta sociedad. Las películas que integrarán sus contenidos van desde clásicos como «La edad de oro» de Buñuel (a quien el festival le está dedicando una retrospectiva, que culminará el próximo jueves con la presencia de su hijo, Juan Luis Buñuel), hasta títulos de Antonioni, Chabrol y Kitano.

    En el mercado, ya se confirmaron al menos cuatro títulos de los más resonantes este año en Berlín que serán estrenados en la Argentina (a través de Distribution): «Shine a Light», el documental de Martin Scorsese sobre los Rolling Stones, que abrió la Berlinale; el film de clausura «Be Kind, Rewind», de Michel Gondry («Eterno resplandor de una mente sin recuerdos»), una farsa sobre la « reconstrucción casera» del los clichés de Hollywood a partir de un videoclub cuyos VHS se desmagnetizan; «La hermana de la Reina», de Justin Chadwyck, con Natalie Portman, acerca de la vida de la hermanade Ana Bolena, y «Elegía», de Isabel Coixet, sobre la novela de Philip Roth, con Penélope Cruz y Ben Kingsley, que se exhibía ayer en la competencia.

    En su número de apertura para la Berlinale, la publicación especializada « Variety» consagró un dossier de 11 páginas al cine argentino actual. El foco temático no es otro que el dilema actual de la industria: el agotamiento del llamado «cine de autor» con la consecuente pérdida de público en salas, y la reformulación de una pantalla que pueda, además, enfrentar el desafío de volver a llenar las salas sin claudicar en un cine comercial convencional.

    Internacionalmente, se conocieron numerosos proyectos interesantes: Margarethe von Trotta, la veterana directora de títulos como «Las hermanas alemanas» y «Rosa Luxemburgo», dirigirá «Vision», una nueva biografía esta vez de la mística y compositora del siglo XII Hildegard von Bingen (cuya obra musical vienen siendo intensamente grabada en los últimos años), con Barbara Sukowa en el protagónico.

    El joven realizador Dennis Gansel, por su parte, llevará a la pantalla la obra de teatro «Mein Kampf» de George Tabori, vista algunas temporadas atrás en el Teatro San Martín, con Tom Schilling en el papel de Hitler que había creado Alejandro Urdapilleta en Buenos Aires.

    En cuanto a títulos «escandalosos», tan habituales en festivales como el berlinés, es poco lo que ofrece este año la muestra oficial y las paralelas como para entretener a la prensa. Acaso, la ya comentada escena del film con Nani Moretti «Caos Calmo», que competirá en los próximos días, y en la que el actor de «El caimán» tiene una escena de sexo con Isabella Ferrari similar a la de «Ultimo tango en Paris». Claro, como comentó un productor italiano a este diario: «Y... Moretti no es Marlon Brando. En realidad, ver a Moretti desnudo transforma cualquier película en una farsa, y creo que este film es un drama muy grave. Ya veremos...».

    Dejá tu comentario

    Te puede interesar