13 de septiembre 2006 - 00:00
"Cada relato es un intento de exorcizar la violencia"
-
HBO Max estrenó la película peor puntuada de una saga que traumó a millones de espectadores
-
La intimidad como territorio de descubrimiento
«Mi nuevo libro es muy pesimista, pero, como dijo Oscar
Wilde, el pesimismo es un optimismo bien informado», explica
Carlos Fuentes.
C.F.: Sí, la muerte de mis hijos. He tenido la desgracia de perder a mis dos hijos con Silvia, con cinco años de diferencia. Dudo mucho que se supere a través de la literatura, pero está en el ánimo mío tener a mis hijos conmigo en el momento de escribir, de alguna manera asociarlos a lo que estoy haciendo, y también hacer lo que ellos ya no pudieron.
P.: En el relato «Una familia de tantas» se dice que la corruptibilidad «es la premisa mayor a todos los niveles en México». Su país parece condenado a un Apocalipsis perpetuo.
C.F.: Al contrario, creo que evitamos el Apocalipsis con una cantidad de mañas extraordinarias que tenemos los mexicanos desde tiempos de Moctezuma. A veces el país sí se expresa de manera revolucionaria, pero tiene una especie de sexto sentido para ir al borde del abismo y nunca caer. Somos el pariente pobre del Tratado del Libre Comercio con EEUU y Canadá, y tenemos el desafío enorme de sacar a cincuenta millones de mexicanos de la miseria. Va a pasar algo muy importante: la frontera con EE.UU. se va a cerrar, y tendremos que hacer una revolución del empleo.
P.: ¿Por qué su libro tienen, al final de cada relato, coros callejeros y ritmo de rap?
C.F.: Tienen ritmo de rap porque es una música que está en la atmósfera, la oímos todo el tiempo. Cuando era joven se oía a Frank Sinatra, melodías muy cantables. Ahora todo es muy «percutivo». La música corresponde al clima de la calle. Un coro actual no podía ser el coro de una tragedia griega, aunque en el fondo es lo mismo: una advertencia.
P.: ¿Por qué la ciudad en su libro pasa, por momentos, de simple escenario de sus historias a gran protagonista?
C.F.: México, Bogotá, Caracas, Lima, Río de Janeiro, Sao Paulo son ciudades desbordadas y que han creado un clima de violencia terrible. El problema latinoamericano es la suma de democracia y violencia. Es un cóctel bastante explosivo y es la base de este libro.
P.: Su libro termina con una coda conradiana: «la violencia, la violencia». ¿Es el gran tema del libro?
C.F.: No, la violencia es más bien un ambiente, un clima de las narraciones, que incluso a veces no es nada frente a las advertencias del coro, de esos niños desamparados en la calle, esas niñas que se suicidan. Pretendo exorcizar la violencia que yo siento. Pero temo que en vez de exorcismo termine en profecía, por eso el homenaje final a Conrad.
P.: ¿Cómo un diplomático hijo de diplomático llega a convertirseen portavoz de los parías?
C.F.: ¿Cómo voy pretender semejante cosa? Tengo una preocupación social como muchos escritores. Lo que no podemos pretender es que un escritor sea portavoz de la sociedad. Hoy todo el mundo tiene voz en América Latina. No creo en la responsabilidad sartriana del escritor de manifestarse políticamente. Bastante responsabilidad tiene con el lenguaje y la imaginación.
P.: ¿Qué papel puede jugar el presidente venezolano Hugo Chávez en el futuro de la región?
C.F.: Espero que ninguno. Es un payaso lamentable.
P.: ¿Es, como dice Vargas Llosa, responsable de la radicalización del continente latinoamericano?
C.F.: No, porque no es un radical, es un fascista. Es un hombre de extrema derecha disfrazado de izquierdista. Es un engañador. La verdadera izquierda está en Lula, en Michelle Bachelet, en Tabaré Vázquez.
P.: Pero Castro le cree.
C.F.: Fidel Castro no tiene más remedio que creer a todo el que le hace caso. Pero Cuba va a tener una transición pronto, con una solución a la china: dictadura con capitalismo.
P.: ¿Será necesaria la intervención de Estados Unidos?
C.F.: Ellos no deben meterseen nada. Desde la guerra con España, EE.UU. ha intervenido de manera fatal en los destinos de Cuba. Si algo le alabo al gobierno de Bush, al que detesto realmente, es que no se preocupa por América Latina, lo cual es muy bueno. Bendito sea. Está ocupado con guerras que ha inventado en Iraq.
P.: ¿Qué le parece la polémicasobre Günter Grass?
C.F.: Pido gracia para Grass, por favor. Pudo haber hablado de su pertenencia a las SS al principio de su carrera, pero hizo algo más importante; renovar una lengua degradada por el nazismo, devolverle todo su vigor en la Trilogía de Danzig. Pudo irse a la tumba sin decir una palabra. No puedo estar con los fariseos que impugnan a Grass cuando quizá ellos mismos ocultan algo.




Dejá tu comentario