14 de marzo 2006 - 00:00

Centro platense atesora el legado de Edgardo Vigo

Edgardo Antonio Vigo (1928-1997), en su taller de La Plata,donde hoy funciona un Centro Experimental de Arte quealberga buena parte de la obra de este pionero del arte conceptual.
Edgardo Antonio Vigo (1928-1997), en su taller de La Plata, donde hoy funciona un Centro Experimental de Arte que alberga buena parte de la obra de este pionero del arte conceptual.
El taller del artista platense Edgardo Vigo es hoy un Centro Experimental de Arte que alberga obras de grabadores argentinos y extranjeros, numerosas publicaciones y sus colecciones de Arte Correo y Poesía Visual. Padeció la violencia de la última Dictadura (1976-1983) y también las postergaciones de un medio artístico donde la falta de publicaciones deja en el anonimato a sus propios pioneros. Por eso hoy uno de los lemas de Vigo «Sembrar la memoria para que no crezca el olvido», se mantiene vigente gracias a un grupo de jóvenes, impulsados por María Gualtieri y Pipo Santamaría, directores de La Fundación de Artes Visuales, designada por Vigo como depositaria de su legado, el taller, la biblioteca y el museo. Desde 1997, se encuentran abocados a la conservación y difusión de su obra.

Vigo
(1928-1997) había estudiado en la Escuela Superior de Bellas Artes de la Universidad de La Plata. Distanciado de las normas académicas y los espacios institucionales, fue siempre un creador experimental e independiente que no se dejó seducir por las modas ni el circuito comercial del arte. En 1953 regresó de su viaje a París. «Fue una suerte encontrarnos con Jesús Rafael Soto, hoy una gloria del arte contemporáneo latinoamericano. En ese entonces era el gran artista de la pintura venezolana. En París, un hervidero de lo experimental, Soto aliaba el concepto de música dodecafónica con la escritura de la pintura», comentó años más tarde. Al año siguiente presentó su primera muestra con objetos móviles y años más tarde comenzó a realizar sus «Máquinas inútiles», 1957.

Fundó la revista «Diagonal Cero», en 1961. Vinculado al Movimiento Arte Nuevo y al Grupo Sí, en 1965 expuso en el Museo Provincial de Bellas Artes de La Plata. «Palanganómetro mecedor para críticos de arte» y «Bi-tri-cleta ingenua, con ruedas cruzadas», provocaron una recepción escandalosa.

Entre sus primeras realizaciones se destacaron de «El ciclista oprimido» y «Nido de Amor», en 1966, y al año siguiente editó en París poesía concreta interactiva: sus «Poemas matemáticos barrocos». En 1968 inició la serie « Señalamientos» -acciones en la vía pública-, con «Manojo de Semáforos» que llevó a cabo en una esquina de La Plata. En ese mismo año publicó «Un arte a realizar», manifiesto que proponía un arte que alterara el orden cotidiano.

En 1969 organizó la Expo/ Internacional de Novísima Poesía en el Centro de Artes Visuales, en cuyo prólogo el gran crítico Jorge Romero Brest, su director, escribió: «La poesía no escapa al proceso disolvente de una expresión que necesariamente debió ser cada vez más retórica. Resultado de este proceso son las formas de la novísima poesía visual. En la Argentina no son muchos los que trabajan en esta nueva poesía. Sólo el pequeño grupo de La Plata que dirige Edgardo Antonio Vigo».

Fue un artista conceptual, innovador que no limitó sus formas expresivas: realizó xilografías, objetos, arte postal, poesía concreta, films, performances. El Conceptualismo inauguró el discurso artístico que ejemplificó las contradicciones de la Modernidad y desarrolló, a la vez, nuevos caminos para la indagación sobre el arte y sus funciones. Fue una ruptura epistemológica -en términos de Gastón Bachelard- como reacción a la Figuración y al Pop-art.

Vigo
fue parte importante de la huella conceptual, que se inició en el CAYC. El Centro de Arte y Comunicación, inaugurado en 1968, había invitado a figuras como Fred Forest, Joseph Kosuth, John Cage, Dennis Oppenheim, Katsuhiro Yamaguchi, y entre los críticos y teóricos Abraham Moles, Umberto Eco, Edward Fry (ex curador del Museo Guggenheim), Ichiro Hariu, la conocida crítica americana Lucy Lippard, Jasia Reichardt (directora del Instituto de Arte Contemporáneo de Londres), Charles Spencer ( escritor y ex director de la revista inglesa «Art and Artists») y Tomasso Trini, entre otros. Todos ellos conocedores de las propuestas de este argentino que dialogaba con sus pares de España, Francia e Italia.

Vigo compartió los postulados de artistas y teóricos que planteaban la incorporación del hecho artístico a la realidad del contexto social y el consiguiente rechazo al circuito sólo mercantil. En 1970, participó en la muestra «De la Figuración al Arte de Sistemas», que el Centro había organizado en la provincia de Córdoba y que al año siguiente fue llevada al Camden Arts Center, de Londres. En esa década, Vigo se incorporó al circuito del arte postal al que consideró « comunicación a distancia», a través de ella difundió la violación de los Derechos Humanos y las situaciones atroces que se vivieron en esos años. Bajo diversas formas lúdicas, como juegos de palabras o acertijos, su obra planteó la apertura al espectador de mensajes plenos de contenido social.

La muestra
«Anteproyecto de Proyecto para un pretendido panorama abarcativo», que presentó en la Fundación San Telmo en 1991, rescató más de tres décadas de su producción, con algunas de las obras mencionadas y otras como «Variante de reloj inútil», de 1967; «Señalamiento octavo, llamado H2O», de 1971; «El tapón del Río de la Plata», de 1973 y «El ciclista oprimido», de 1975. Una obra singular fue la caja «Múltiples acumulados», 1990-91, que incluía fichas de una acción, de 1970, «Señalamiento noveno (enterramiento y desenterramiento de un taco de madera)», fue una acción similar fotografiada veinte años después, xilografías, cartones con frases, obras de arte por correo, un pie de imprenta y el taco.

El arte postal de sus últimos tiempos se refería irónicamente a su enfermedad y a la muerte.«Sueño en utopías realizables pues comprendo que en ellas cabalga lo mejor del pensamiento, sin carga de intención alguna que no sea el intento de crear un momento trascendente -con irónica, humorística o dramática posición- para que lo vivan aquellos que todavía pisan la tierra, están en ella y no pierden el ánimo de largarse a volar», escribió este gran artista argentino que despertó la atención internacional de críticos y artistas europeos.

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