Paul Cézanne, sin duda es el artista que más ha influido, junto con Picasso, en sus colegas artistas. Cambió la forma de ver al dibujo y a la pintura, buscó la síntesis y recuperó la belleza de las cosas simples, y demostró que la contemplación puede generar visiones profundas como sus distintas versiones del Monte Saint Victoire.
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Cerca de setenta obras de su autoría se venden en subastas públicas todos los años, casi siempre con 90 por ciento de ellas que encuentran comprador. Una docena de sus obras han superado los 10 millones de dólares y en operaciones privadas son cerca de cuarenta las que han superado esa cifra. Claro que también se puede tener una pequeña aguafuerte por 700 dólares y también hay óleos que valen 300.000. Sus dibujos fluctúan entre los 25.000 y los 700.000 dólares, pero tener una de sus características «Naturalezas muertas» significa tener que contar, como mínimo, con unos cinco millones. La venta de sus obras alcanza un promedio de 100 millones de dólares dentro del volumen general de ventas públicas y privadas.
Nacido en 1839 en una familia de banqueros, sus padres siempre quisieron que fuera abogado. Aunque parezca mentira, era muy malo en sus cursos de dibujo y él mismo decía que solía apretar una pelota con una mano para « descargar mi torpeza», mientras dibujaba con la otra. Incluso su compañero y amigo Emile Zola era mas destacado que él en esa disciplina. Su padre nunca apoyó su carrera y siempre le escamoteó dinero para vivir. Un comerciante de marcos y pinturas amigo de Cézanne y de Van Gogh, el recordado Pere Tanguy, le compra obras y le da crédito ilimitado de pinturas y telas. Exponer en el Salon de Paris era la única forma que tenía un artista para acreditarse y ser aceptado por los coleccionistas: él allí era rechazado sistematicamente. Cuando Cézanne tiene 47 años, fallece su padre dejándole una renta importante, pero Paul no cambia en mucho su vida austera.
Nunca reconocido en vida, fallece a la edad de 67 años y se donan algunas de sus obras al Gobierno de Francia, que decide rechazar la donación, confirmando aquello que nadie es profeta en su tierra.
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