El documental "Che, un hombre nuevo", de Tristán Bauer, obtuvo el Balance de Oro, máximo galardón del festival Pantalla Pinamar, que reforzó en su séptima edición la búsqueda de originalidad en el cine argentino y europeo. También el festival presentó producciones de nuevas cinematografías que hicieron posible, una vez más, viajar a otras latitudes a través del cine.
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En tanto, "Aballay", de Fernando Spiner, se llevó el Balance de Plata y "La mirada invisible", de Diego Lerman, el de Bronce. Las películas se destacaron entre otras diez de la competencia oficial, la sección "Y el ganador es...", que agrupa a filmes hayan competido u obtenido galardones en festivales Clase A. El jurado de SIGNIS Argentina (la Asociación Católica Mundial para la Comunicación) premió, por su parte, a la película "Los Labios", de Santiago Loza.
"Che, un hombre nuevo", revela en clave íntima al hombre detrás de Ernesto "Che" Guevara, a través de sus diarios de viaje, cuadernos filosóficos y material fílmico y sonoro inédito. Por su parte, "Aballay", que había obtenido el Premio del Público en la última edición del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, es un auténtico "western gaucho" basado en el cuento homónimo de Antonio Di Benedetto.
La película de Lerman, que participó en la Quincena de Realizadores del Festival de Cannes, se desarrolla en el prestigioso colegio Nacional Buenos Aires, durante la última dictadura militar argentina (1976-1983). La calidad de la programación europea descolló este año con el preestreno de títulos de directores de trayectoria mundial, que se verán pronto en las salas comerciales argentinas. Se trata de los británicos Mike Leigh (Another Year) y Kean Loach (Route Irish); el turco Ferzan "zpetek (Tengo algo que decirles); los españoles Carlos Saura (Flamenco, Flamenco) y Alex de la Iglesia (Balada triste de trompeta); y los franceses André Téchiné (La chica del tren) y Fran!ois Ozon (Mujeres al poder).
El gran impacto llegó de la mano de Alex de la Iglesia, actual presidente de la Academia de Cine de España, quién eligió hablar de la Guerra Civil española en clave de comic sangriento, a través de dos payasos temibles. Una de las sorpresas de este año fue el descubrimiento de un polo de cine, con códigos y estética propia, procedente de la provincia argentina de Córdoba (centro del país). De hecho, dos de los filmes argentinos más celebrados por la crítica y el público -a pesar de no haberse llevado premios- fueron "El dedo", de Sergio Teubal, y "De caravana", de Rosendo Ruiz.
También fueron muy celebradas las películas de India, que mostraron las dos caras de la producción de ese país: la industrial, de la mano de Bollywood, y el incipiente cine independiente, que desafía los cánones cinematográficos del país asiático. De India también llegó una pieza de colección: la famosa "Trilogía de Apu", de Satyajit Ray, piezas fundamentales de uno de los realizadores más destacados del cine de ese país. "Aparajito" (1957) exhibida en el marco de Pantalla Pinamar, es el segundo capítulo de esta trilogía, integrada por "Pather Panchali" (La canción del camino, 1955) y "El mundo de Apu" (1959).
La obra, con notorias influencias del neorrealismo, es considerada una de las más relevantes pinturas sociales y culturales de India. Un gran descubrimiento fue el cine suizo, que se conoce muy poco en Argentina y América Latina. "Sauvage", de Jean Fran!ois Amiguet -politólogo y prolífico realizador que filma desde 1970-; "Colores en la oscuridad", ópera prima de Sophie Heldman -durante años asistente de dirección de Sydney Pollack- y "Taxiphone", del argelino Mohammed Soudani, director de fotografía y de series de animación, que desarrolló gran parte de su carrera en Locarno.
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