19 de septiembre 2007 - 00:00

"Cine Negro"

El rodaje de«Cine Negro»se iniciócuandoFontanarrosa,ya enfermo,comenzaba arecibirhomenajes envida. El deeste sensibledocumentales póstumo.
El rodaje de «Cine Negro» se inició cuando Fontanarrosa, ya enfermo, comenzaba a recibir homenajes en vida. El de este sensible documental es póstumo.
«Cine Negro» (Arg., 2007, habl. en esp.); Guión y dir.: M. Wenger; Int.: R. Fontanarrosa, M. Mundstock, A. Gasalla, D. Rabinovich, N. Pons, L. Gioia, A. Casero, E. Pinti, F. Páez, J.M. Serrat.

No es cine policial, del famoso cinema noir, aunque a lo largo de toda la película haya un killer persiguiendo a los tiros al protagonista. Y tampoco es cine africano, aunque al susodicho protagonista todos le digan, directa y confianzudamente, el negro. Mejor dicho, el Negro. En realidad, más que cine, esto es, simple, hermoso, emotivo hasta las lágrimas, un homenaje al Negro Fontanarrosa.

Mariana Wenger es la autora. Con habilidad, hizo participar en ese homenaje a muchísima gente, de fama, o del barrio. Algunos sólo hacen declaraciones o definiciones, o cuentan pequeñas anécdotas, pero varios otros hacen verdaderas, inesperadas, y regocijantes actuaciones, que contribuyen a la coherencia del asunto. Porque, ¿cómo rendirle tributo al humorista, sino con una obra también humorística?

Gracioso, original, ingenioso, lleno de cariño, sentido de la parodia, y (es lógico) lleno también de dibujos de Fontanarrosa, «Cine Negro» entremezcla actores que hacen de galanes y auténticos miembros de la original mesa rosarina de galanes (casi todos gordos y pelados), actrices que hacen de maestra, y la auténtica maestra del niño Fontanarrosa, rodeada por los viejos compañeros de la primaria (casi todos también gordos), amén de cantantes, dibujantes, parientes, literatos, el editor Daniel Divinsky, el volante Kily González, la hinchada de Central, dibujos publicados y dibujos animados, hechos por artistas rosarinos, el miembro de Les Luthiers Marcos Mundstock, que lleva adelante la narración, con su «seriedad» habitual, su compañero Daniel Rabinovich, que hace perder todo resto de seriedad, y, no podía faltar, el propio Roberto Fontanarrosa, irónico, divertido, sonriente.

Este documental, o acaso docomical, valga el neologismo, fue hecho varios meses atrás, cuando ya empezaban los homenajes que el humorista alcanzó a recibir en vida. Primer premio en el reciente Festival Nacional de Cine y Video de La Plata, sala repleta en la sección Pantalla Abierta del Festival Latinoamericano de Video de Rosario, debut, en versión humilde, en el Festival de Cine Nacional de Tandil, recorrerá seguramente todo el país y zona de influencia. Se lo merece, porque vale la pena.

P.S.

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