17 de mayo 2001 - 00:00

Coinciden valiosas muestras de Alonso Cañás y Cerverizzo

Obra de Carlos Alonso.
Obra de Carlos Alonso.
(17/05/2001) La obra de Carlos Alonso inquieta, estremece, atrapa por su profunda humanidad y el diálogo íntimo que establece con el que la observa. Muestra conmovedora del período 1970-1978, anticipatoria de una época trágica, sobre todo a partir de 1976, de gran convulsión, de grandes pérdidas como la desaparición de su hija Paloma. En diálogo con este diario, Alonso recordó parte de esa década del '70, los encuentros en el café con otros artistas, los críticos y la polémica enriquecedora hasta el silencio de muerte que cayó para conservar la vida y salvarse de la persecución.

Allí están muchas de las imágenes que vimos en la entonces aglutinadora Art Gallery de la calle Florida. Macabras, satíricas, con ese gesto que viene de las entrañas, el erotismo, explícito, violento de situaciones insólitas, pero que jamás llega a lo ofensivo. Es obvio explayarse acerca de su virtuosismo o dominio técnico, no hay tema que no haya abordado y su hondo realismo proviene del conocimiento de los sentimientos humanos.

Muestra imperdible de este gran artista comprometido con la dignidad del hombre, aunque la palabra haya perdido prestigio en el lenguaje de los argentinos. «Mal de Amores y Otros Males», 86 obras, tintas, grabados, técnicas mixtas s/papel, muchas de ellas realizadas cuando estuvo radicado en Roma. Exposición patrocinada por la Fundación ArteBa en el Centro Cultural Recoleta. Clausura a fines de mayo.

* Carlos Cañás (1928), acreedor a importantes premios, entre ellos el Gran premio de Honor del LXVI Salón Nacional (1977), e invitado a participar en los premios Palanza, Morel, Trabucco, ejerce una vastísima labor docente y artística en nuestro medio. En 1963 realizó tres carpetas -ejemplares únicos-con manuscritos de Manuel Mujica Lainez («Mediums»), Joaquín Gómez Bas («Barracas») y Carlos Astrada («Imágenes de La Pampa»). De este último y en su memoria ha incluido el texto para el catálogo de su actual exposición en el Museo Eduardo Sívori, «Elogio de La Pampa», tema ya abordado por el artista y que ha nutrido su tarea con caracteres evidentes o subyacentes.

Este paisaje desolado, tratado con simétricas divisiones colorísticas del plano es una abstracción condensadora de la idea pampa a la que puede acceder el habitante del gran conglomerado urbano. A veces, Cañás «enmarca» fragmentos de esas planicies calcinadas por el sol abrasador en las que cielo y tierra se confunden y aquellas otras, fantasmales, en las que las osamentas irradian «la luz mala». El fragmento pampa también aparece en una tela suspendida como un «trompe l'oeil» sobre otra llanura geometrizada que se extiende hacia el infinito, por ejemplo, en muy logrados cuadros como «opus XVII» y «opus VIII».

Desplazamientos de planos, superposiciones tonales enriquecidas por una variada gama revelan el espacio por el que, según Astrada, «han pasado por su intemperie más de un linaje, los que se esfumaron en el último confín sin poder aferrarse a su suelo». Una pampa rigurosamente estructurada en la que Cañás se permite ciertos arrebatos de carácter sangriento: «opus XV», así como dejar la marca de sus pomos y pinceles en una pampa bañada por la luna («opus XXIV») o el paisaje casi marítimo constituido por oleadas de osamentas («opus III»). Cañás da su interpretación de una pampa real o imaginaria, siempre misteriosa, cuya vastedad se imbrica con el propio término y cuya fascinación se impone subjetivamente a muchos artistas argentinos.

* Una primera mirada a la obra de Carolina Cerverizzo (1950), revela la sutileza con la que aborda la geometría, disciplina en la que está enrolada desde 1978, el inicio de más de 250 exposiciones colectivas e individuales. En esta muestra antológica (1978-2000), compuesta por más de treinta obras, desarrolla una visión poética del reflejo del color sobre la superficie gracias a la influencia de la luz. Su lenguaje se compone de interconexiones, entrecruzamientos, fundido de paralelas sobre superficies con algún color dominante, dejando grandes espacios libres que reciben la luminosidad que se desprende de ese conglomerado geométrico.

Una de las características de
Cerverizzo es la gradación tonal, las sutiles transparencias, la multiplicación rítmica y la línea que nunca termina abruptamente sino que se inserta en el espacio hasta desaparecer. La artista no se queda solamente en el planteo formal, de por sí, de gran excelencia, profundiza un lenguaje riguroso pero que, sobre todo, expresa su sensibilidad. Ambas muestras en el Museo Eduardo Sívori. Av. Infanta Isabel 555. Cañás clausuró el 5 de mayo y Cerverizzo lo hará el 27 de mayo.

Dejá tu comentario

Te puede interesar