24 de septiembre 2007 - 00:00

Coleccionistas: cómo distinguir al genuino

Creadores y coleccionistas son las personas importantes en el mercado de arte, y los art dealers, mercaderes de arte, marchands de tableaux, galeristas, intermediarios y casas de subasta son los que unen a la oferta con la demanda.

Para coleccionar no es necesario ser millonario, pero los que trascienden generalmente son conocidos por su actividad laboral y no por su pasión de coleccionar. Uno de los más grandes de nuestro país era Luis Arena, un profesor de italiano del Colegio Normal, que vivía en Flores, y con su pequeño sueldo reunió las mejores obras de Spilimbergo, Butler, Pettoruti, Curatella Manes, Cunsolo, Daneri entre otros.

Cuando necesitó financiar la carrera de uno de sus hijos en Europa, no dudó en vender algunas de sus obras.

En España uno de los mayores coleccionistas es Plácido Arango, empresario conocido del rubro gastronómico, propietario de la cadena de comidas rápidas VIPS, abiertas las 24 horas con una gran librería y drugstore a disposición. Arango dedica muchas horas a estudiar e investigar sobre arte, aunque no se considera un erudito. Sus obras de Zurbarán, Greco, Murillo se dan la mano con Picasso, Dalí, Miró, Tapies y Saura.

Alicia Koplowitz, la mujer más rica de España, tiene grandes obras en su departamento de la Avenida La Habana. Hace un tiempo le robaron 17 de ellas y luego volvieron a aparecer. Entre ellas había un estupendo Goya. Compró también un magnífico Bacon y luego de un tiempo vio que no podia vivir con el sufrimiento que sentía frente a él; lo vendió y ahora disfruta de otros creadores.

No le ocurre lo mismo a Juan Abello, importante empresario con cinco sedes para su colección. Compró un Bacon hace un año en 30 millones de dólares y ese tríptico hoy vale el doble; lo colgó en sus oficinas adquiridas a los árabes en 23 millones de dólares (generalmente los inmuebles de las colecciones valen tan sólo 10% de lo que contienen los edificios). También tiene allí un Degas estupendo. En su casa de avenida Serrano tiene estupendas obras de Goya, Antonio López García, Sorolla, y esculturas de Henri Moore entre muchas otras.

Helga de Alvear es una alemana que se dedica al comercio de arte desde hace mucho y siempre cuenta que tiene un solo departamento, no tiene casa de fin de semana ni auto ni chofer, pero dedica sus fines de semana a estudiar qué comprar para mejorar su colección de arte moderno.

El Museo del Prado pagó 32 millones de dólares por un pequeño Velázquez y el discreto coleccionista Jose Luis Varez tiene un fabuloso retrato del Conde Duque de Olivares, que junto a otro que se encuentra en la Hispanic Society de Nueva York son fundamentales en el conocimiento del autor. Hace unos años vendió su colección de cerámica griega y romana para repatriar de todo el mundo las grandes obras de arte español.

Muchos legan en vida o a posteriori las obras a museos públicos, como lo hizo Lázaro Galdeano en Madrid y como lo hace Eduardo Costantini en la Argentina con su MALBA, que le insume dos millones de dólares de aporte para mantenerlo abierto, además del costo fabuloso del maravilloso edificio en Barrio Parque.

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