9 de febrero 2009 - 23:04
Comenzaron a vislumbrarse figuras en el mural de Siqueiros
-
La Justicia desestimó la demanda de Blake Lively contra Justin Baldoni por acoso
-
Tini Stoessel habló de las causas de su pelea con Emilia Mernes: "No tiene que ver con un embarazo que perdí"
Las figuras sensuales de la monumental obra comienzan a vislumbrarse en todo su esplendor
En un enorme galpón montado en la ex Aduana Taylor, detrás de la Casa de Gobierno, un equipo de 40 personas trabaja con dedicación cada día sobre las seis partes en que se dividió la obra de 200 metros cuadrados pintada en 1933 en la finca Los Granados de Don Torcuato, que planea ser exhibida en el 2010 para los festejos del Bicentenario de la Argentina.
El mural pintado en un sótano de 200 metros cuadrados, con una continuidad del diseño de una pared a otra y una composición dinámica, posee "una potencia plástica arrolladora" -a juicio de Barrio-, "con características compositivas muy especiales, porque no hay un solo punto de vista favorable, sino que hay múltiples ángulos".
"Da la sensación de que es el mural el que lo mira a uno, y no nosotros al mural. Los personajes que están pintados allí están esperando que entre el espectador para mirarlo", coincidieron los especialistas.
Desde que comenzaron la tarea de restauración, el mural atravesó varias etapas: se le removió toda la suciedad y barro que tenía sobre la superficie, acumulada con el paso del tiempo, se le hicieron tomas de reflectografía infrarroja para ver la imagen original, y actualmente se está reintegrando el color de la pintura en las partes más desgastadas con un pequeñísimo pincel.
Es sabido que el mural, pintado por Siqueiros con la ayuda de Antonio Berni, Lino Spilimergo, Alvaro Castagnino y Enrique Lázaro, en una propiedad de Natalio Botana que luego fue vendida y que enredó a la obra en una larga disputa judicial, se extrajo y pasó luego 17 años guardada en contenedores hasta que, por un acuerdo entre los propietarios y el gobierno argentino, se pudo desmontar para su restauración.
"Después de tantos años de haber estado los contenedores expuestos a la intemperie, esperábamos una situación pues digamos difícil de conservación, pero afortunadamente la técnica con que fue pintada el mural, un silicato, resistió las inclemencias del tiempo", señaló Serrano.
"La lógica -continuó Barrio- decía que íbamos a encontrar mucho deterioro y francamente no fue así. Hay que decir que se ha hablado mucho y se vio poco. Fue un verdadero alivio comprobar el estado de la superficie pictórica. Otra preocupación era los procesos de corrosión que podrían haber afectado la estructura metálica que sostiene el mural, cosa que tampoco ocurrió", agregó el especialista de la Universidad de San Martín.
Siqueiros y compañía pintaron el mural con un aerógrafo, una pistola de aire, con la que aplicaron el color, "es como un baño de color -detalló Serrano- entonces nosotros, allí donde falte color, utilizamos un pincel usando sólo la punta, con una pintura que está protegida con un sellador, en base a las normas de restauración vigentes internacionalmente".
Fue la presidenta Cristina Fernández, durante su gestión como senadora y en un viaje a México, quien se ocupó de destrabar la situación del mural, dando inicio al proceso de recuperación, oportunidad en la solicitó a la justicia argentina la autorización para retirar la obra de los contenedores donde se encontraban, para proceder a su montaje e iniciar el actual proceso de restauración.
Considerado una de las figuras más representativas del muralismo mexicano, Siqueiros (1896-1974) había llegado a Buenos Aires invitado por Victoria Ocampo, el mismo año que pintó el famoso mural, declarado de interés histórico artístico y que será exhibido por el Estado en el 2010 como una de las grandes obras del Bicentenario.




Dejá tu comentario