(19/01/2001) El Campo de Polo ofrece un espectáculo extraño para lo que es la oferta habitual de Buenos Aires. Porque no se trata simplemente de un recital ni de un festival de música pop. Hay un escenario central donde tocan las bandas y los solistas principales y uno secundario en el que actúan grupos argentinos en los inter-medios de los shows centrales.
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Pero en el enorme predio hay además varios patios de comida y carpas con ofertas múltiples, desde tarotistas y astrólogos hasta juegos de kermés, pasando por masajistas, desfile de ropa, stands de promoción de los diferentes auspiciantes -algunos, inclusive, con venta al público-, entretenimientos para niños, videogames, DJ, un fast food de sushi y un sector VIP en el medio del campo.
La noche inaugural fue algo así como una «rave», pero también hubo varias bandas tocando en los escenarios secundarios -Leo García, Juana Molina, Acida, Estupendo, Insert Coin, Daniel Melero, Diego Ro-K, Jim Master & Lulu, Angel Molina, Laurent Garnier, etcétera. Ya en la segunda jornada, el eje central estuvo en los grandes recitales, aunque fue una constante ver a buena parte del público repartido en los diferentes espacios o haciendo larguísimas colas para comprar alimentos, aun mientras sonaban los grupos internacionales.
Para esa segunda noche, con una concurrencia total que podría estimarse en las 30.000 personas, los argentinos que pasaron por el escenario 2 fueron, entre otros, Francisco Bochatón, Juana La Loca, Carca, María Gabriela Epumer y Babasónicos. Y más allá de los aciertos o errores de cada uno, fueron pocos los que se interesaron por su música. Tampoco las tuvo todas consigo la actuación del potente trío Divididos, que tocó aún de día con un sonido muy pobre y frente a un público que parecía ignorarlo. Después del show de Beck -ver aparte-y ya cerca de la medianoche, los georgianos de R.E.M. subieron al escenario.
El cantante Michael Stipe, el bajista Mike Mills y el guitarrista Peter Buck constituyen la base del grupo. Y a ellos se agregan, por estos tiempos, la guitarra de Ken Stringfellow, la batería de Jon Waronker y los teclados y la guitarra de Scott McCoughey. Una escenografía con mucho neón, multicolor y con figuras de todo tipo -en perfecta concordancia con el espacio en el que actúan-cuelga sobre sus cabezas, tal como había sucedido en Rock in Rio. Y a partir de «What's the Frecuency, Kenneth?», prácticamente copiaron su actuación carioca en su primera visita al sur del continente.
R.E.M. desplegó un concierto contundente, sostenido en el rock y el pop, en la voz y el carisma de Stipe y en la sólida guitarra de Buck, que incluyó clásicos como «Fall on Me» o «Losing My Religion» pero también algunos anticipos de lo que será su próximo álbum, «Reveal», como «She Just Wants To Be» o «The Lifting».
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