27 de marzo 2008 - 00:00

"Desaparecido" es parcial, pero menos ceñida al discurso oficial

Aunque disciplinado al discurso oficial, el documental del norteamericano PeterSanders sobre el caso de un hijo de desaparecidos da un poco de espacioa la otra parte.
Aunque disciplinado al discurso oficial, el documental del norteamericano Peter Sanders sobre el caso de un hijo de desaparecidos da un poco de espacio a la otra parte.
«Desaparecido/The Disappeared» (EE.UU., 2007, habl. en inglés y español). Guión y dir.: P. Sanders. Documental.

Hijo de madre argentina y padre finlandés (el documentalista Denis Sanders, doble ganador del Oscar por «A Time out of War» y «Czechoslovaquia 1968», y autor además de un apreciable film sobre John Ford, algunos capítulos de seriales como «Ruta 66», y otros trabajos variados), el joven actor y periodista Peter Sanders estaba justo aquí, visitando a su abuela, cuando salió a luz el caso Pietragalla Corti. Ese es el tema del documental que ahora presenta entre nosotros.

En principio, lo de Pietragalla fue otro de esos casos tardíos, donde un joven que sospecha ser adoptado se acerca a la oficina de Abuelas, corrobora la sospecha mediante orden judicial de ADN, y encuentra así su familia biológica, y lo que da en llamarse su identidad. Dicho así, suena como un promocional de Abuelas, producido por el actual gobierno. Por cierto, hablan a cámara sus directivas, un médico forense, el fiscal Strassera, dos periodistas de izquierda (uno justifica la apropiación de la Escuela de Mecánica por su solo carácter de símbolo, el otro, famoso ex guerrillero, reclama de los militares un pedido unilateral de perdón), etcétera, etcétera. Incluso se ve al ex presidente Kirchner retando a los militares en Campo de Mayo y haciendo sacar el famoso cuadro.

Sin embargo, aunque disciplinado al discurso oficial, Sanders da un poco de espacio también a la otra parte. Así aparecen, en primer término, los padres adoptivos. Ella era la doméstica de un militar que retiró al niño de la clínica para dárselo a una familia amiga. Como ésta se echo atrás, la mujer se lo pidió. «Yo siempre pensaba 'alguna vez se lo voy a decir', y me trancaba y no podía», dice ella ahora, cuando no sólo lo ha perdido, sino que también sufrió detención junto a su esposo, y el muchacho, bastante soberbio y malagradecido, la desprecia. Aparecen también, aunque brevemente, uno de los hijos del coronel Carpani Costa, el hijo del profesor José María Saccheri, asesinado a la salida de misa, el periodista Robert Cox, imparcial tanto ahora como cuando enfrentaba los excesos de la Junta Militar, y Bernardo Neustadt, a quien el montaje le corta uno de sus gestos irónicos, pero no su discurso central: «La Argentina se volvió tuerta».

En resumen. Tal vez Sanders quiso abarcar demasiado, conjugando una historia nacional con un caso particular, pero al menos fue, en algunos aspectos, algo más amplio que los «especiales televisivos» que estamos resignados a ver. Es una lástima, de todos modos, que su film distraiga tanto tiempo explicándole al espectador cosas ya tantas veces explicadas desde el gobierno, en vez de poner un poco más todavía el acento en ese íntimo drama familiar, de resonancias tan universales.

P.S.

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