Washington (Especial) - No será fácil, tampoco para los Estados Unidos, desarmar el resistente sistema de oligopolios en el negocio del cable. La reciente iniciativa del titular de la FCC, Kevin J. Martin, tendiente a facilitar la entrada en escena de operadores pequeños y, consecuentemente, de ampliar la oferta de servicios de cable para el consumidor y bajar la tarifa de los abonos, chocó con más de una resistencia. En principio, las compañías poderosas más afectadas en caso de prosperar la iniciativa (Comcast y Time Warner, entre otras) anticipan recursos.
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Pero, además, Martin (un republicano) se ha convertido en objeto de una investigación del Congreso en la que se tratará de demostrar si el funcionario incurrió en «abuso de autoridad y un manejo discrecional del organismo que regula los medios de comunicación». Ayer, la publicación especializada «Variety» reprodujo una carta que que el también republicano John Dingell, titular de la Cámara de Comercio de la Cámara Baja, le envió a Martin: en uno de sus párrafos, Dingell dice «Teniendo en cuenta episodios recientes y otros en el pasado año, estoy perdiendo rápidamente la confianza en lo adecuado de los procedimientos de la FCC».
Según los observadores, no sólo una carta de esa naturaleza es completamente inusual, sino que además demuestra que el Congreso, dominado por los Demócratas, está dando los primeros pasos en una presión sobre Martin que se volverá, suponen, más intensa en los próximos meses.
La semana pasada, Martin debió enfrentar a una comisión de la FCC en la que se lo acusó de ocultar data relativa al mercado del cable, en un intento por sustentar su iniciativa para desregular la actividad. Martin negó esos cargos. La posible puesta en marcha de una reforma profunda en el mercado del cable en los Estados Unidos también llevaría, según los mismos observadores de la industria, a la pronta entrada en escena de las compañías telefónicas.
Martin, como paliativo a su iniciativa, también propuso una flexibilización en las leyes que prohíben la propiedad simultánea de medios gráficos y electrónicos en una misma comunidad. Con esa medida, paradójicamente, ahora se ganó las críticas no sólo de quienes se resisten a desmantelar el sistema de oligopolios en cable, sino también a muchos grupos de consumidores, que no quieren flexibilización alguna en el tema de la multipropiedad de medios de comunicación.
«Free Press», una publicación al servicio de los intereses del consumidor, optó por atacar también a Martin; desde luego, no por su cruzada en pos de la baja de tarifas y la multiplicación de ofertas en el cable sino por su contracara concesiva: «Le damos la bienvenida a esta investigación parlamentaria, y esperamos que ella fuerce a la FCC a que su política de propiedad simultánea de medios de comunicación esté basada en el principio de leal competencia», dijo «Free Press».
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