Roma - Noche de tormenta en Roma que inundó, prácticamente, toda la ciudad (ya no Macri, sino tampoco Augustus Imperatore habría podido remediar el caos en que se transformó la ciudad). Paradójicamente, eso le convino al film argentino «El artista», que se presentó en competencia oficial a las cuatro de la tarde: si bien esa hora no había convencido mucho de antemano -siempre es mejor una gala nocturna-, de haberse exhibido a las 22 le habría ocurrido lo mismo que al film asiático beneficiado por esa hora: suspensión de la alfombra roja, algún que otro llanto del elenco por el infortunio climático, y no más de 70 espectadores en la enorme sala Sinopoli del Auditórium (ya que mucha gente quedó bloqueada, y conseguir un taxi en Roma era lo mismo que tratar de hacerlo a las 5 de la tarde en Nueva York un día normal).
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En cambio, a las 16, más de 700 personas aplaudieron al final de «El artista», y también en dos momentos distintos durante el transcurso de la proyección (una recepción muy cálida, a diferencia de lo que algunas agencias internacionales consignaron con respecto a la proyección de prensa de la noche anterior). Opera prima de los videoartistas Mariano Cohn y Gastón Duprat, «El artista» es la primera coproducción surgida del convenio entre el Istituto Luce de Italia y el INCAA argentino.
El film, basado en un guión del curador de arte Andrés Duprat, que se interpreta a sí mismo y es hermano de uno de los directores, es, además del relato de una apropiación indebida (un introvertido enfermero de geriátrico hace pasar por suyos los dibujos y pinturas de un interno autista) apunta a algo más que a dar cuenta de una historia de fraude, más allá de que un cierto suspenso, menos propio del film mismo que de la memoria del género (convenciones con las que juega el libro), se filtre en su desarrollo.
Si el protagonista Jorge Ramírez (interpretado por el músico Sergio Pángaro), una vez que decide llevar adelante la impostura, también funciona desde entonces a la manera de un sosías de Gardiner -aquel famoso personaje de «Desde el jardín»-, esa conducta también le permite al libro, escrito por alguien que conoce desde dentro las internas de artistas, marchands, críticos y galerías, echar una mirada cáustica, aunque no cruel, a muchos tics y snobismos de ese mundo.
Sin actores profesionales, también colaboraron con «El artista» los auténticos protagonistas de ese mundo, y algunos de ellos con un inesperado vigor de comediantes: por caso, hay que decir que la breve participación de la galerista Florencia Braga Menéndez, como una guía culturosa y snob, fue recibida con carcajadas y aplausos por todo el auditorio. ¿Nace una nueva estrella?
El tout Buenos Aires cultural, cuando el film se estrene en abril próximo, también festejará las intervenciones -muchas de ellas sin palabras-de Rodolfo Fogwill, León Ferrari (que además es coproductor), el director de la Biblioteca Nacional Horacio González, Graciela Taquini y otros. Pasadas las siete de la tarde, el elenco y los productores festejaron con un cóctel (mucho parmigiano y Chianti) en un salón de modas sobre Via Margutta, a dos pasos de la casa donde vivía Fellini. Allí fue cuando se desató la tormenta y los convidados, apiñados como personajes de «El ángel exterminador» sobre una carpa de techo vidriado, prolongaron tal vez más de lo conveniente el buen rosso italiano.
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