Calle 13 brindó un show ante un estadio completo (Foto: Claudio Pucheu)
El Luna Park se convirtió de repente en una particular pista de baile donde no sólo la música fue protagonista: tal como se caracterizó el espíritu de la banda desde su nacimiento, hubo lugar para reclamos políticos.
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Calle 13 abrió el show a las 21:54, casi media hora después de la pautado, ante un estadio repleto. Aunque la mayor parte del público eran jóvenes que no superaban los 30 años, no faltaron quienes, incluso, llevaron a sus hijos. Así, en una misma fila, compartían improvisadas coreografías un nene, su papá, un adolescente desenfrenado y un grupo de amigas extasiadas.
Con "El baile de los pobres" la banda oriunda de Puerto Rico inició un recital que se prolongó por poco más de dos horas. De fondo, un grupo de odaliscas con pasamontañas movía el vientre alrededor de René Pérez Joglar, más conocido como "Residente".
En ese contexto, de fiesta absoluta, el líder de esta agrupación de "rap alternativo" -tal como ellos mismos definen- llamó a quien describió como "un maestro, un ídolo". Y desde un costado apareció Andrés Calamaro, nada más y nada menos que para prestar su guitarra y su voz en "Nadie como tú".
Como en cada hit -entre los que se destacaron "Vamo' a portarnos mal", "Cumbia de los aburridos" y "Atrévete"- los espectadores celebraron e inventaron espontáneos pasos de baile donde la vergüenza parecía evadirse de los cuerpos. El espectáculo se escuchaba, se cantaba y, de manera casi imprescindible, se danzaba. "Si nos morimos, nos morimos brincando", dijo René.
El momento romántico de la noche llegó con "Beso de desayuno", cuando "Residente" subió al escenario a una joven del público a quien prácticamente le cantó una serenata, ante la envidia de las demás seguidoras.
"Se vale To-To" hizo que el concierto quede inmerso en el almanaque argentino con la presencia de una murga que acaparó las tablas y hasta dejó en segundo plano a los mismísimos puertorriqueños.
Luego de 16 temas los músicos simularon la despedida pero volvieron al ruedo con "Calma Pueblo". La temperatura iba en ascenso y "Latinoamérica" -con una acertada y celebrada actuación de PG-13 (Ileana Cabra)- sirvió para que el cantante del grupo siente su postura sobre la inmigración en EEUU: "Es terrible lo que pasa en Arizona, por eso esta canción es para todos los migrantes del mundo". Al tiempo que agregó: "Ojalá algún día mi país sea libre como este y no sea más una colonia, espero estar vivo para poder ver eso, mientras tanto seguiré luchando para ello". Los asistentes ovacionaron y un bailarín con los ojos vendados los acompañó en el escenario.
Para finalizar, interpretaron "Fiesta de locos" y la "cuna del boxeo" parecía explotar. "Visitante" se lanzó sobre los brazos en alto de los espectadores del campo y en medio de una lluvia de papelitos y con la murga que reingresó "de civil", la banda dio por terminado un show en donde demostró que su música arribo al país con bases sólidas y que, sin duda, llegó para quedarse.
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