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18 de octubre 2007 - 00:00

Entretiene por su delirio y desmesura

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«Matar o morir» es un comic fuertemente violento con un humor negro y una puesta en escena tan originales como desmesurados.
«Matar o morir» («Shoot'em Up», EE.UU., 2007, habl en inglés). Dir.: M. Davis. Int.: C.ive Owen, P. Giamatti, M. Bellucci, D. Pilon.

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A esta película se la puede acusar de todo, excepto de que le falte acción. «Matar o morir» es un comic ultraviolento con un sentido del humor negro y una puesta en escena tan originales como desmesurados.

Clive Owen es Smith, una especie de cowboy solitario siempre listo a reaccionar con la mayor violencia ante los crímenes e injusticias que ensombrecen el mundo. Dado que ver un auto que cambia de carril sin prender el guiño puede enfurecerlo, no hay manera de descrubrir la ira mayúscula que puede provocarle asistir al asesinato a mansalva de una mujer embarazada a punto de dar a luz.

Convertido en padre adoptivo de un bebé que sólo deja de llorar cuando escucha rock duro, el héroe enfrenta al ejército de asesinos a sueldo que por algún motivo siguen empeñados en liquidar al huerfanito. Con la única ayuda de una niñera salida de un burdel (Monica Bellucci), y sin dejar de comer zanahorias al mejor estilo Bugs Bunny, Clive Owen se liquida a cuanto villano le pongan delante en esta delirante sucesión de tiroteos permanentes.

El chiste del pistolero combatiendo a los malos mientras cuida un bebé es un obvio homenaje al John Woo de la excepcional «Hardboiled» (no estrenada en cines argentinos, aunque se editó en video como «Duro de Vencer»). Entre balacera y balacera, el guión arma una trama absurda pero divertida sobre la importancia del bebé para un senador empeñado en limitar la venta de armas -justamente la pandilla que lidera el malísimo Paul Giamatti es de una corporación del ramo-, y hay que reconocer que lo hace sin dejar nunca que la acción decaiga. En un momento culminante, el protagonista tiene sexo con la siempre sexy Monica Belucci, sin dejar de liquidar gente.

Para que esta tontería salvaje se sostenga hay un muy buen trabajo visual, con un gran aporte del director de fotografía Peter Pau (ganador del oscar por «El tigre y el dragón»). Y la puesta en escena de cada secuencia violenta está diseñada con mucha imaginación, incluyendo momentos deslumbrantes como un tiroteo en caída libre desde un avión. Luego, el tono caricaturesco a veces se agota en repeticiones, pero como la película no llega a durar 90 minutos, no hay modo de que llegue a aburrir.

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