Nicole Kidman en su próximo film, «Australia»: si la actriz
volviera a fracasar, sus salarios se verían fuertemente recortados.
Los Angeles (Especial) - Aunque el mundo del glamour y la fama hollywoodenses parezca no tener límites, la realidad se encarga periódicamente de ponérselos. No se trata sólo de la crisis actual y del terror en las bolsas; para la propia economía de Hollywood y sus estrellas «commodities», las cuentas que no cierran suelen quebrar orgullos y pretensiones. Como lo revela un estudio reciente de la publicación especializada «Forbes», celebridades como Nicole Kidman, Tom Cruise o Cameron Diaz, entre otras, ya no valen lo que ganan o continúan pretendiendo ganar.
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Nicole Kidman, de 41 años, pasó un largo tiempo ocupándose de la crianza de su bebé y ahora está a punto de hacer su reingreso a la fama con «Australia», de Baz Luhrman, el director con quien rodó la elogiada «Moulin Rouge». Lo que no se sabe, por cierto, es si ese reingreso será triunfal o no. Ambientada en Australia algún tiempo antes de la Segunda Guerra Mundial, Kidman interpreta a una rica aristócrata inglesa que hereda una valiosa propiedad sobre varias hectáreas de campo, aunque debe luchar contra fuerzas locales que quieren arrebatársela.
Sin embargo, después de los últimos altibajos en su carrera, las expectativas ante este nuevo film son particulares: ella necesita, forzosamente, que la película sea un éxito resonante para no caer en el abismo. Seis años después de ganar el Oscar por su papel de Virginia Woolf en «Las horas», Nicole Kidman fue catalogada por «Forbes» como la actriz de mayor sobreprecio en Hollywood. El año pasado, había obtenido el poco honroso segundo puesto en esa misma lista, detrás de otro actor cuya trayectoria está haciendo agua, Russell Crowe. La revista especializada publicó que Kidman exige entre 12 y 20 millones de dólares por película, salario que a sus productores les provoca pérdidas. Uno de sus últimos films, «Invasores» («The Invasion», del director de «La caída», Oliver Hirschbiegel) le representó a la Warner una pérdida de 2,68 dólares por cada dólar que el estudio invirtió en ella.
«Forbes» tomó en cuenta la recaudación de las últimas tres películas de distintas estrellas, y las comparó con los salarios que recibieron. Basta con dos fracasos seguidos y alguna producción para la TV de bajo rating para ser violentamente expulsado del club de los elegidos. El caso de Tom Cruise se agrava, además, con una imagen cada vez más antipopular. «Forbes» señala que las campañas permanentes del actor a favor de la cientología, esa especie de religión que también cuenta con otros partidarios en Hollywood, como John Travolta, resultan antipáticas a una gran parte del público. El fracaso de su último film, «Leones por corderos», donde acompañó a Robert Redford y Meryl Streep puso su carrera en riesgo. Sin embargo, por el momento, la ecuación no es negativa como en el caso de Kidman: por cada dólar invertido en su salario, el estudio sólo gana 0,80 centavos.
A Cameron Diaz, la actriz que más salario pretende en Hollywood (llegó a pedir 50 millones de dólares por película, y en algún caso lo logró), sus demandas parece que no seguirán siendo demasiado escuchadas. Sus últimas comedias sólo le reportaron a los estudios 4 dólares por cada dólar invertido en ella, un beneficio, en términos hollywoodenses, muy poco significativo. La actriz ocupa, en la lista de los sobrepagados, el cuarto lugar. Detrás se ubican Jennifer Lopez, Jim Carrey, Nicolas Cage, Drew Barrymore, Will Ferrel y Cate Blanchett, actores que tuvieron preponderancia y alto poder de convocatoria años atrás, aunque sus aureolas ya no relumbran como entonces, o su olfato para elegir proyectos está seriamente deteriorado.
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