21 de febrero 2009 - 18:14
Exhiben colección de arte de YSL antes de la "subasta del siglo"
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Expertos del mercado del arte elevan hasta 500 millones de euros los resultados de la subasta.
No todas las piezas de la colección que reunieron durante cuarenta años Saint Laurent y su compañero se ponen a la venta, y entre las "salvadas" del acto está el Goya -"Retrato de Don Luis María de Cistué"- donado al Museo del Louvre.
"Un modelo francés de calidad y de gusto: obras maestras del arte moderno, del art déco, mobiliario y objetos de arte europeo, antigüedades, cuadros y dibujos antiguos y del siglo XIX", es la simple y a la vez abrumadora descripción de lo que se vende.
A decir de muchos expertos, además de expresar el gusto de sus propietarios, la colección destila la especial sensibilidad de YSL y Bergé por complementar, no acumular, obras que se "entienden" entre sí, que transmiten una "simplicidad" en línea con la obra del propio modisto, que encontró obvia inspiración en ella para diseñar su ropa.
Como el Mondrian -"Composition avec bleu, rouge, jaune et noir"- que YSL puso en pasarela en la colección de otoño de 1965 o los Picasso -"Instruments de musique sur un guéridon"- y Matisse -"Les coucous, tapis bleu et rose"-, artistas que inspiraron obras maestras de la alta costura en las de 1979 y 1981, respectivamente.
La corta lista de las obras de arte moderno a la venta se completa con nombres "esenciales" -Léger, Brancusi y Ensor- y en la lista de cuadros antiguos figuran nada menos que las firmas de Géricault, Ingres y Hals.
Como en casi toda gran subasta, no ha faltado la pizca de polémica: Pekín reclama dos bronces por considerar que fueron robados de China y, aunque un magistrado en París se pronunciará el mismo lunes sobre el asunto, Bergé ya ha condicionado su entrega a que el régimen chino se comprometa a respetar los derechos humanos.
La fundación que preside Pierre Bergé será la beneficiaria del producto que le corresponda por la venta en subasta y él mismo ha declarado que el objetivo "no es el dinero", sino aportar fondos a organizaciones caritativas, parte de ellos para la investigación sobre el sida.
Como casi siempre en París, el evento da de sí para actos sociales más o menos privados, como la visita "exclusiva" que precedió la noche del viernes a la exhibición al "gran público", o las cenas y fiestas de los privilegiados llegados en avión privado a la capital francesa, donde ha aumentado sensiblemente en los últimos días la frecuencia de aterrizajes en el aeródromo de Le Bourget.
El resultado de la venta del siglo se conocerá al final de las tres sesiones de la subasta que comenzará a las 19.00 hora local; el miércoles, todo tendrá que estar vendido.




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