12 de febrero 2008 - 00:00
Film brasileño-argentino despabiló la modorra del Festival de Berlín
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José Padilha, director de «Tropa de élite», film coproducido por argentinos que hasta ahora es el más provocador de la Berlinale: está contado desde el punto de vista de un policía.
De acuerdo con Padilha, la mayor parte de las favelas en Rio son controladas por los narcotraficantes, y una pequeña porción de ellas están bajo el con trol de la policía. Los protagonistas de « Tropa de élite» no pertenecen al cuerpo policial convencional sino a la BOP, un escuadrón duro encargado también del control de la policía «convencional».
Padilha habla con toda claridad: «Ser policía convencional en Brasil es sinónimo de corrupción. El mismo sistema no permite otra cosa. Aquellos que quieren correrse de eso, en especial los más jóvenes, ingresan en la BOP. Pero hay algo inevitable: quien quiera ser honesto sólo tiene dos caminos: o bien convertirse en violento, o bien salir de la calle e ir a trabajar en un escritorio», sostuvo.
«Hay cosas que todo el mundo sabe pero que rara vez se filman», agregó. «Todos saben acerca del poder de los jefes del narcotráfico, uno de los cuales este año llegó a tener hasta una comparsa propia en el carnaval. Saben que tienen comprada a la policía convencional, saben que queman gente en buses o les roden el cuerpo con neumáticos para quemarla, que matan sin ningún problema, pero cuando se expone el tema en la pantalla, sin mediaciones, produce reacciones encontradas. Mi propósito fue reproducir esa realidad tal cual es, y la única forma posible que hallé fue la de darle el punto de vista a uno de estos policías violentos, no corruptos o aún no corruptos, en el trance de enfrentar esa realidad».
Técnicamente, la película también evoca ciertas técnicas de Pontecorvo, y Padilha lo refuerza cuando dice: «No quería escenas prolijas, en el peor sentido que tiene esta palabra. El documental capta una realidad que está allí y que no 'actúa' para la cámara. De modo que a los actores, por ejemplo, les di plena libertad de movimiento en el cuadro. Así, la cámara estuvo obligada a seguir al protagonista de la escena y no al revés».
Todavía restan varios días de festival, y si bien otros títulos podrían llegar a sorprender (además de la ya vista «Elegía» de Isabel Coixet, sobre la que se hablará después), la presencia de Costa-Gavras como presidente del jurado le da una carga suplementaria de posibilidades a la única representante de América Latina en la competencia.



