Además de premiado escritor (publicó más de 80 libros de
los más diversos temas), Umbral fue maestro de columnistas
de diarios y revistas.
El escritor y articulista Francisco Umbral murió ayer a los 72 años en un hospital de Madrid a causa de una insuficiencia respiratoria. Umbral, una de las plumas más brillantes de la España de hoy (lo que corrobora que la verdadera literatura se ha desplazado de los libros a los diarios), publicó alrededor de 80 libros, pero fue sobre todo como maestro de columnistas. Su labor literaria fue reconocida con los máximos premios españoles, como el Premio Príncipe de Asturias de las Letras, en 1996 y el Cervantes, que le fue otorgado en 2000.
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Nacido el 11 de mayo de 1935 en Madrid, como Francisco Pérez Martínez, el escritor conocido como Francisco (o «Paco») Umbral pasó su infancia y adolescencia en Valladolid, y fue un autodidacta. Allí comenzó su labor periodística en 1958 en el diario «El Norte de Castilla», dirigido por el escritor Miguel Delibes, quien ayer, tras conocer la noticia de su fallecimiento lo definió como «un gran escritor» que «dijo cosas y las dijo bien».
Tras su llegada a Madrid, a principios de los años 60, frecuentó el Café Gijón y sus tertulias intelectuales y colaboró con la revista «Interviú», el diario «El País» (columnas «Diario de un snob» y «Spleen de Madrid»), el desaparecido «Diario 16» y, desde 1990, escribía a diario en «El Mundo» (columna «Los placeres y los días»). Políticamente, pasó de un franquismo liberal, en su juventud (en la revista Punta Europa»), y luego fue volviéndose hacia un socialismo moderado.
Su novela más hermosa es «Mortal y rosa», acerca de la muerte de un niño (de tinte autobiográficos, ya que se refiere a la muerte de su hijo, a los seis años). Entre sus libros figuran «Larra, anatomía de un dandy» (1965); «Lorca, poeta maldito» (1968); «Memorias de un niño de derechas» (1972); «Las ninfas» y «Mortal y rosa (1975); «Guía de la postmodernidad» y «Sinfonía borbónica» (1987); «El Socialfelipismo» (1991); «Mis placeres y mis días» (1994); y «El socialista sentimental» (1999). Solía iniciar muchas de sus columnas con la frase: «Iba yo a comprar el pan...», frasé que le copió en la Argentina (homenaje, claro), el periodista Mario Mactas.
Su última obra fue publicada el pasado mes de marzo con el título «Amado siglo XX», y en ella el escritor hacía un balance de su vida y de todo un siglo, mezclando memoria y literatura.
La muerte de Francisco Umbral fue lamentada ayer tanto desde los círculos literarios como desde los periodísticos, y a las numerosas muestras de pésame se sumaron los reyes de España Juan Carlos y Sofía, que lo recordaron como «una figura imprescindible de las letras españolas», mientras el alcalde de Madrid anunció a su viuda que una calle de la ciudad llevará el nombre del escritor fallecido.
Al conocerse la noticia de su muerte, el diario «El Mundo» dedicó ayer a Umbral un enorme despliegue. Entre otras cosas, publicó que el escritor murió intentando dictar a su mujer su última columna, titulada 'Las uvas doradas', una « metáfora» que refleja «el esplendor y la juventud, temas muy comunes en su literatura». «Es la expresión de lo más importante en su vida. Estaba intentado abrazar a la musa una vez más», indicó el director del periódico Pedro J. Ramírez.
Ramírez añadió que «no hay Hércules capaz de sustituir su columna». Sobre su inclusión en la Real Academia Española, ha dicho que alguien había comentado que Paco ha muerto sin conseguir una plaza en la Academia, pero él cree que ha sido a la inversa «Paco ha muerto sin que la Academia le considere a él».
Por su parte, Jaime Peñafiel ha asegurado que «Umbral era un hombre tierno y tímido», por el que tenía «gran admiración». El periodista y escritor ha acusado a la RAE de «mezquina» por no otorgarle un sillón. María Teresa Campos, Ramoncín o Masiel fueron otros de los presentes. El ministro de Cultura, César Antonio Molina, y Fernando González Urbaneja, presidente de la asociación de la prensa de Madrid, también se acercaron hasta la capilla ardiente.
El ministro ha señalado que ha ido a decir adiós «a un gran periodista y escritor con el que he compartido muchísimas tertulias literarias». «Todos hemos aprendido de sus artículos en la prensa y de sus libros. Sin duda está entre los mejores escritores de la literatura española». La última vez que el ministro habló con él fue para comunicarle que la biblioteca del Instituto Cervantes de Sao Paulo iba a llevar su nombre. También acudió a la despedida el director académico del Instituto Cervantes, Jorge Urrutia. En 1999, Umbral fue investido Doctor Honoris Causa por la Universidad Complutense de Madrid.
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