En la elegíaca “Suite Habana”, del cubano Fernando Pérez, mucha gente de variada condición social contaba a cámara el sueño de su vida. Los jóvenes tenían sueños ambiciosos. Los mayores, no tanto. La última entrevistada, una viejita vendedora ambulante de maní, ya no tenía sueños. En el documental que ahora vemos, de Marcos Martínez, también hay gente de variada condición y experiencia de vida. Está el zapatero jubilado con la mínima que ofrece enseñar su oficio a quien quiera aprenderlo, el rezongón que dice no tener ofertas laborales a causa de un defecto en el pie, los buscavidas y los que ya empiezan a cansarse, el que canta horrible, caritativamente acompañado por los curas franciscanos que proveen comida a los indigentes, muchachos sanos con mala suerte, mujeres con cierto nivel educativo que tampoco tuvieron suerte. Todos tienen algo en común: viven y duermen en la calle.

Dejá tu comentario