Insatisfacción de una belleza que lee a Bucay

Espectáculos

«La mujer de mi hermano» (EE.UU.Méx., Chile, 2005, habl. en español). Dir.: R. de Montreuil. Guión: J. Bayly. Int.: B. Mori, C. Meier, M. Cardona, G. Espino, B. Bichir, A. Oregon.

Jaime Bayly, autor de la novela original, es el principal responsable de esta versión cinematográfica, como productor asociado, adaptador de su propia novela (dicen que pasteurizando ciertos detalles sabrosos), guionista, y autor de los diálogos, que a veces suenan graciosos, si uno va predispuesto a la risa.

El problema es que la cosa parece que va en serio, tipo melodrama de final ácido denunciando qué mal viven los ricos, inmersos en una sociedad hipócrita, pacata, reprimida, sin nada que hacer, y toda esa monserga, según se ilustra con cuidada ambientación, recitados artificiosos, delicada fotografía, languideces varias, escenas de porno-soft y vestuario al tono.

Pero, ¿cómo tomar en serio el problema de una impresionante leona encarnada por
Bárbara Mori que tarda diez años en sospechar algo que el público advierte en diez minutos, es decir, por qué íntima razón su marido la atiende tan mal?. El marido lo encarna Christian Meier, que ya había hecho de homosexual en una versión de la novela de Bayly «No se lo digas a nadie».

Luego está Manolo Cardona como el cuñado maldito que la va de pintor bohemio y quiere sacarle fotos a la cuñada, pero más que nada quiere sacarle la ropa, aunque ella se la sabe sacar solita. Por ahí va la cosa.

De personajes secundarios aparecen
Ana Obregón, Gaby Espino, el rockero del grupo La Ley Beto Cuevas vestido de cura (muy breve aparición), y Bruno Bichir, actor de Ripstein, en rol de confidente gay que alienta a la esposa insatisfecha a seguir adelante con los faroles. Por supuesto, Bárbara Mori, conocida heroína de la pantalla chica, es la única razón que hace llevadera la película, sobre todo cuando amaga aparecer como uno espera. Viéndola, uno entiende por qué ahora tantos hombres miran telenovelas.

Dato curioso: esta película es un símbolo de unión americana. Tiene libretista y director peruanos (este último con residencia en Miami, donde hace cine publicitario), productor venezolano, director de fotografía mexicano (con residencia en Los Angeles), artistas de cuatro países distintos, todos hablando a la mexicana, rodaje en Chile, y distribución norteamericana.

Otro dato curioso: el autor preferido de la
Mori no es Bayly, sino Jorge Bucay. Antes decían Borges o Cortázar.

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