Ellen Page
(centro) es la
adolescente
embarazada de
una comedia
chiquita, que
creció en la
consideración
pública de
EE.UU., donde,
también,
despertó
rechazos
incomprensibles.
«La joven vida de Juno» (Juno, EE.UU.Canadá, 2007, habl. en inglés). Dir.: J. Reitman. Guión: D. Cody. Int.: E. Page, M. Cera, J. Garner, J.K. Simmons, J. Bateman, A. Janney, O. Thirby.
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Película chiquita, que ha crecido en la consideración pública norteamericana, quizá dentro de unos años no pase de ser una comedia familiar simplemente simpática. Pero hoy, tal como están las cosas, ha provocado varias discusiones, y hasta campañas de rechazo por parte de algunos sectores. No es para tanto. Más bien es para verla y después comentarla entre padres e hijos.
En EE.UU. se la calificó de «Parental Guidance-13», o sea que los chicos no entran sin los padres. Lo mismo en el Canadá angloparlante donde se filmó. Graciosamente, los del Canadá francófono la autorizaron para todo público. ¿A qué se debe tanta vuelta? A que Juno es una adolescente embarazada. No piensa casarse, desiste de abortar, y decide darlo en adopción a una pareja elegida por ella misma. Su padre la acompaña, y la mujer de su padre la apoya. No han puesto el grito en el cielo.
Ya con eso hay para empezar a hablar. ¡Cómo cambian los tiempos! Lo que antes era motivo de bochorno y expulsión, hoy empieza a ser aceptado como una experiencia juvenil que a cualquiera le puede pasar, sin convertirse por ello en una cualquiera.
Pero después viene otro conflicto, más novelesco. La mujer de la pareja adoptiva es fina, estructurada, y al borde de la histeria. El hombre, un músico, es sencillo, más suelto, y mira todo comprensivamente. Tiernamente. Concretando, a la nena la mira tiernamente. Y le entra por el lado de la música y los gustos similares. Claro, hay que ver si ella le da calce, porque puede haberse enganchado con la imagen de pareja, y no con él solo. Mientras que la mujer, pobre, no es ninguna histérica. A todo esto, ¿qué va a pasar con la criatura? ¿Y con el verdadero padre de la criatura, un flacucho de pantalones ridículos y cara igual a la madre, que es una gorda enteramente ridícula?
El asunto actualiza un film de 1970, «Hijo por encargo» (The Baby Maker), pero ahí la embarazada, Barbara Hershey a los 22 años, era una hippie, y en Norteamérica se discutían nuevos conceptos de familia. En «Juno» (con Ellen Page, de 20, fingiendo 16), lo que se plantea es la contención de la familia, la maduración de la adolescencia, y, peligrosamente, el manejo del tiempo. «Algún día regresarás aquí, cariño. Cuando te toque», le dice el padre a la hija en la maternidad. La verdad, se la hace fácil. Pero porque él tampoco estaba preparado para ser abuelo.
Director, Jason Reitman («Gracias por fumar»), hijo del Ivan Reitman de «Los cazafantasmas» y «Un detective en el Kinder». Guionista, con menos sarcasmo del pretendido, y más chistes locales de lo conveniente, Diablo Cody, seudónimo de una tal Brooke Busey, ex striper y telefonista de call-sex.
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