"La bibliografía es clave para la difusión del arte argentino"

Espectáculos

Entre las tareas que más allá de la glamorosa feria lleva adelante la Fundación arteBA, figura la creación de una base de datos, es decir, un centro de información ordenada y legitimada sobre el arte argentino. El actual presidente de arteBA, Mauro Herlitzka, creador del la Fundación Espigas, el mayor centro de documentación de toda Latinoamérica, es un avezado conocedor de la importancia crucial de la información, herramienta fundamental para todos los actores del sistema del arte, desde el público hasta los artistas, pasando por los galeristas, coleccionistas e investigadores. Su afán por la recopilación de datos lo ha llevado en esta última década a viajar por las provincias y el extranjero, acarreando personalmente sus valijas colmadas de publicaciones.

Desde hace poco más de un año y por iniciativa de la feria madrileña ARCO, arteBA reúne información sobre Argentina, para sumarla a Arcodata, la base de datos de arte español que ahora incluye a Latinoamérica. Sobre estos temas dialogamos con Herlitzka.

Periodista:
Los artistas argentinos que han logrado reunir toda su trayectoria en un libro, o al menos en un CD Rom no son muchos. ¿Cómo se puede recuperar el tiempo perdido?

Mauro Herlitzka: Vivimos en la era de la información. El mercado de arte se ha ampliado, es mundial y circula mayor información. Pero los sistemas de bases de datos, información y archivo, no son meros receptáculos de información guardada, tienen que ver con el desarrollo del medio artístico del país. En los países centrales, como Estados Unidos o Francia, hay políticas estatales de difusión del arte localmente y en el exterior, hay proyectos editoriales
.

P.:
Para presentar el arte argentino en el exterior es imprescindible contar con información procesada.

M.H.: Lo primero es tener bien claras las definiciones de política cultural y con proyectos de largo plazo. Se puede reunir un cúmulo gigantesco de información o decenas de miles de fotografías, pero hay que relacionarlas, y lo importante es cómo se articulan, se necesita gente que procese este material. Espigas posee casi 200.000 documentos y la mitad figura en la base de datos, también están el CEDINCI, el CERODAL, el Museo de Bellas Artes, la Academia, el Payró y el Museo de Arte Moderno. Pero hay que financiar la recopilación y el ordenamiento de la información y brindar posibilidadesde acceso, porque si no está disponible, no circula. Al mismo tiempo tiene que haber proyectos editoriales, material imprescindible para que los curadores, investigadores, críticos y periodistas, mejoren el nivel de los textos y las muestras. El Malba ha hecho mucho, el Mamba también; el libro sobre el arte de los años '90 tendrían que regalarlo por el mundo.


P.:
¿Queda mucho por hacer?

M.H.: Si. Falta financiación para los proyectos editoriales. El Bellas Artes tiene el archivo Schiaffino que es riquísimo y hay que trabajarlo.


P.:
¿Cuál es el aporte de arte-BA para Arcodata?

M.H.: Tenemos una fuerte relación con la Feria de Arco, que durante años fue la puerta de Europa para el arte latinoamericano. Arcodata recopila fichas biográficas de artistas españoles con relaciones bibliográficas, ahora extendió a Latinoamérica, porque siempre le interesó nuestra región.Ya existe un extenso capítulo de México, se está armando el de Brasil y otros países, y el de Argentina lo realiza arteBA, que aprovechando los 12 años de recopilación de datos de Espigas, proveerá datos adicionales sobre los artistas.


P.:
En estos últimos años hubo una eclosión del arte emergente. ¿Se puede documentar una producción que parece inabarcable?

M.H.: La ficha biográfica es el primer ingreso a una base de datos, luego se puede ilustrar y brindar así una idea de la producción actual. En la selección que estamos haciendo para Arcodata hay consagrados y contemporáneos. El riesgo editorial del arte emergente es más complejo, habría que analizar la posibilidad del patrocinio. Pero hay artistas importantes que no tienen un solo libro, y los proyectos editoriales serían excelentes, tanto desde el punto de vista comercial como intelectual. Lo importante es que la bibliografía llegue al exterior, a instituciones rectoras.


P.:
¿Cómo se difunde el arte argentino en el extranjero?

M.H.: Hay que armar una bibliografía esencial del arte argentino y enviarla a los grandes centros de conocimiento del mundo, lugares que sirvan para abrevar. arteBA editó el catálogo de la muestra «Arte y Violencia», el de Jorge Macchi en la Bienal de Venecia, y los 7.000 ejemplares de los catálogos de la feria se agotan, porque hay un comité de selección que asegura la calidad y, como están ilustrados, sirven de carta de presentación. Además hay muchas publicaciones nuevas, como las de Adriana Hidalgo o la Fundación Nuevo Mundo. El sector argentino va a liderar la base de datos que el Museo de Houston va a poner en Internet. Hay mucho interés en las instituciones de afuera por nuestro arte.


P.:
¿La Cancillería argentina difunde este material?

M.H.: El aporte de la Cancilleríaes clave, ayudan a los artistas con pasajes. El problema es el costo de los envíos de las publicaciones por la distancia y el peso.


P.:
Pero un buen CD Rom cuesta y pesa muy poco. ¿No le parece que la Agregaduría Cultural podría tener lo mejor de nuestro arte?

M.H.: Es una buena idea. Podrían hacerse muy buenas colecciones para enviarlas.


Entrevista de Ana Martínez Quijano

Dejá tu comentario