26 de diciembre 2005 - 00:00
''La ficción me salva del juego macabro del rating''
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La intimidad como territorio de descubrimiento
La actriz dice que no producirá el musical con el que celebrará sus 40 años en el espectáculo, en 2006, porque «es muy agotador. Me gusta la producción ejecutiva, pero poner plata no; ya he perdido bastante».
Periodista: Vuelve a hacer de madre, como en «El graduado».
P.: ¿Se contagiará de los actores que siempre se quejan del «agobio» de la tira diaria?
N.G.:Ya hice una tira diaria, la primera vez fue por inconciencia y la segunda vez, que es ésta, responde a la adicción. La tira tiene tanta adrenalina que termina resultando atractiva, uno se vuelve adicto y sí, anda protestando todo el tiempo. Uno repite «me voy a morir, no puedo con mi alma», sin embargo, uno lo logra y estira sus posibilidades. La tira tiene además ese desafío de tener que convivir con el grupo. Hay que desarrollar una gran flexibilidad para llevar adelante las relaciones humanas. Aparte del trabajo artístico, tiene otro lado en el que se crece muchísimo porque uno vive más allí que en su casa.
P.: ¿Y eso le atrae?
N.G.: Lo cierto es que es muy interesante lo que pasa humanamente. Además no quería seguir trasnochando como en 2005, donde hice teatro y el Faena Hotel. Así que buscaba trabajar de día. Con la tira no extrañás nada, te desmayás cuando llegás a tu casa. Claro que en diciembre del año que viene seguro diré «basta, ahora quiero hacer music hall de nuevo». Pero en mi caso es una bendición poder ir haciendo cosas diferentes.
P.: En semejante rutina no parece no haber espacio para el esparcimientoo la compañía...
N.G.: Cuando hacés tira no hay tiempo para otra cosa, no da la energía para nada más. Estoy muy tranquila, nadie me jode, puedo dedicarme a esto y amo mucho mi profesión, cada vez más. Siempre digo, y ya parezco Mirtha Legrand, que el amor más permanente de mi vida ha sido el espectáculo y el público. Aunque parezca un cliché, cuando pasan muchos años en esto te das cuenta que es cierto. Es un amor tan extraordinario que pocas personas lo experimentan. Y cuando es verdadero, cubre muchas otras áreas y hay otras necesidades que no están tan presentes. Además yo he tenido muchas parejas y acción así que puedo estar un poco tranquila.
N.G.: Si, para estudiar la letra del guión.
P.: ¿Sigue con la vida sana?
N.G.: Si por supuesto. En eso fui precursora y continúo con la rutina, sobre todo cuando hago este tipo de trabajo. Trato de no despatarrarme, porque no importa si te zafás una semana o quince días pero sí importa cuando son meses y meses. Trato de seguir mi alimentación, mis costumbres, porque si no, ahí sí que no me divierte el trabajo y me siento muy mal. Me las ingenio como sea para comer mi comida, para tener mi ratito de meditación, para hacer gimnasia, al menos dos veces por semana.
P.: ¿En qué consiste esa alimentación especial?
P.: También fue precursora del heavy tango, ahora reciclado en tango electrónico.
P.: ¿No extrañará el music hall?
P.: Además, coincide con el festejo de los cien años del teatro El Nacional.
N.G.: Sí, pero por favor, acá son cuarenta, no cien. Girará en torno a mi carrera con la canción mientras lo de Romay es aparte. Si quedo, protagonizaré «Víctor Victoria» pero está entre Valeria Lynch y yo.
P.: ¿Producirá usted su musical?
N.G.: No, es muy agotador. Me gusta la producción ejecutiva pero poner plata no, lo he hecho muchas veces y ya he perdido bastante, además del agotamiento y desgaste que eso implica.
P.: ¿Qué opina de la guerra despiadada de canales y figuras que reinó en 2005?
N.G.: Gracias a Dios no vi la televisión este año porque llegaba tarde del teatro. No me gusta la televisión donde todos se pelean y juegan a ver quién hace la cosa más atroz para tener un punto más de rating. No me gusta eso. Yo no entraré en ese juego macabro porque haré ficción, donde el juego será muy repartido.
P.: ¿No teme que por la búsqueda de rating peligre la calidad de la tira?
N.G.: No quiero ser pedante pero yo, tanto en TV, como en cine, en teatro, etcétera, tuve una carrera impecable, de calidad. Así que me conocen perfectamente y no me llamarían para hacer una porquería.
Entrevista de Carolina Liponetzky




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