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26 de abril 2009 - 15:51

Les Luthiers brilló, una vez más, en la calle Corrientes

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Les Luthiers, un clásico del humor argentino
El inicio de la segunda temporada de "Lutherapia" colmó un teatro de la avenida Corrientes para que el conjunto Les Luthiers ratifique una vez más su estatura de vigente clásico de la cultura argentina.

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Aunque la agrupación fundada en 1967 concita la adhesión instantánea de un público fiel que se regocija ante la posibilidad de disfrutarla, no se duerme en esos merecidos laureles y, en cambio, sigue entregando una impronta notable.

Las elogiosas críticas que "Lutherapia" cosechó desde fines de abril de 2008 a raíz de esta propuesta en que sus integrantes son responsables del texto, la dirección y la interpretación, permiten apreciar cómo una fórmula probada puede recrearse eficazmente.

Con un componente más teatral para hilar el concepto del espectáculo, el divertido cuento se dispara desde los inicios de una sesión de terapia a cargo del analista Murena (Marcos Mundstock) quien atiende al angustiado Ramírez (Daniel Rabinovich).

La probada química entre estos dos artistas garantizó un relato desopilante que a la velocidad del rayo fue capaz de unir la decena de nuevos cuadros propuestos.

Los dramas personales del paciente se agudizan porque debe entregar una tesis sobre Johann Sebastián Mastropiero y la irrupción del nombre de ese autor fetiche de Les Luthiers es el que permite disfrutar de magníficos pasajes musicales siempre atravesados por un humor disparatado e inteligente.

Como para dosificar el impacto, la propuesta tiene un inicio un tanto previsible en los números de la opereta medieval "El cruzado, el arcángel y la harpía" y en la galopa psicosomática "Dolores de mi vida".

La impecable actuación de Jorge Maronna y Carlos Núñez Cortés -como dos ancianas que se reúnen a repasar sus vidas y a hacer música para "divertirse"- nutrió al vals geriátrico "Pasión bucólica" y entregó las pistas de una puesta que se ubica a la altura de una historia brillante.

La marcha prenupcial para "Las bodas del rey pólipo" posibilitó el lucimiento de Carlos López Puccio como uno de los trovadores medievales que procura cantarle a una recién llegada doncella las "virtudes" del anciano rey que pretende hacerla su esposa.

El "Handball Blues" no sólo presentó el Bolarmonio con que Fernando Tortosa ganó el primer premio de instrumentos inusuales en la muestra por los 40 años de Les Luthiers, sino que acompañó un número musical de alto vuelo en que, otra vez, brilló la dupla Maronna (pulsando ese enjambre de pelotas sonoras) y Núñez Cortés (en el piano).

A continuación, "El flautista y las ratas" es un paródico "orratorio" que mostró la verdadera historia acerca del músico de Hamelin y un fracasado plan que hizo que las ratas pasen a ser consideradas ciudadanos.

El punto más alto del cuento llegó con la cumbia epistemológica "Dilema de amor" que Mastropiero compuso para un congreso de filosofía impulsado por La Sorbona y que él creyó que debía ser para "las hormonas". La rítmica pegadiza y el cruce entre las posturas filosóficas planteadas es, a la vez, un hallazgo y una postal acerca del abismo entre dos mundos culturales.

En la misma cuerda impactante, a continuación llegó el turno del "Aria agraria" donde cuatro Les Luthiers son el Dúo del Norte para exhibir con eficacia la afiebrada propuesta de Mastropiero acerca del tararero conceptual.

"El día del final" es una pretendida y lograda alegoría sinfónica acerca del mal que cierra formalmente una puesta que, fuera de programa y para prolongar la ovación de la audiencia, sumó el clásico gato con explicaciones "El explicado".

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