21 de diciembre 2005 - 00:00

"Lo policial no se busca, se impone a un autor"

Henry Trujillo: “El formato policial me da un mecanismo narrativomuy sencillo para contar dramas individuales”.
Henry Trujillo: “El formato policial me da un mecanismo narrativo muy sencillo para contar dramas individuales”.
A pesar de tener una ya amplia, y prestigiosa, obra narrativa, el escritor uruguayo Henry Trujillo es un desconocido en la Argentina. La editorial que lo publica, buscando establecer «puentes entre narradores de habla española», decidió invitó al autor de la trilogía «Torquator», «El vigilante» y «La persecución», entre otras obras a visitar Buenos Aires para difundir su obra.

Henry Trujillo
nació en 1965 en Mercedes, Uruguay, y desde hace unos años vive en Montevideo. Licenciado en Sociología, dicta maestrías en su materia; aunque no deja de tentarse cada tanto con el periodismo, y escribir en el suplemento cultural del diario «El País». En su novela «Ojos de caballo» cuenta de un mundo pauperizado, cargado de miserias, donde su personaje central se dedica al engaño y el robo. Dialogamos con Henry Trujillo en su breve visita a Buenos Aires.

Periodista
: ¿El tema dominante de su obra es, como aparece en «Ojos de caballo», la violencia y la marginalidad?

Henry Trujillo: Mis primeras novelas que en realidad eran nouvelles, cuentos largos, fueron bastante diferentes a la última, «Ojos de caballo». Transcurrían en Montevideo, y por lo tanto eran urbanas. Ese conjunto tiene en común la violencia, con una carga más sórdida, y la idea del anonimato. Las historias transcurren, principalmente, sobre el problema de gente que está sola, frente a un mundo violento que no entiende. Lo que cambió en «Ojos de caballo» es que esto se da en un ambiente muy cerrado, publerino, donde no hay anonimato. La elección del lugar, que transcurra en Mercedes, mi ciudad natal, tuvo que ver con encontrar un ambiente de ese tipo. No fue mi idea hacer un retrato de ese pueblo sino ubicar a los personajes en un lugar particularmente sofocante. Es cierto, hay una línea común en mis obras, esa que me permite bucear en personajes fronterizos o que se están moviendo en algún tipo de frontera; ya se trate de que estén a punto de caer en la marginalidad o en la locura.


P.
: ¿A qué se refiere cuando habla de «anonimato»?

H.T.: En mi primera novela, «Torquator», cuento de una chica que trabaja todo el día en una fábrica para mantener a su madre que es paralítica. Está totalmente agobiada. Viven en un edificio sórdido. Un día ella comienza a recibir carta de alguien que le dice que la va a liberar. Todo el relato transcurre alrededor de esos anónimos. En esa obra quise mostrar la situación de alguien que está abandonado por el mundo. Las cartas, los anónimos, me sirven para subrayar la necesidad que tiene esa mujer de ser conocida, de salir a su vez de su anonimato y obtener una identidad.

P.
: ¿Esto ocurre también en su novela, «Vigilantes»?

H.T.: Es una variante de esta búsqueda. Un guardia de seguridad, que por casualidad descubre un homicidio, comienza a extorsionar a quien cometió el asesinato, y tiene que buscar indicios para reconstruir la historia de lo que pasó. En mi tercera novela, «La persecución», trata de una chica que, enamorada, persigue a un personaje evasivo, una mujer que sólo vio una vez en la calle, e intenta reconstruir la historia de esa mujer a partir de datos que va recogiendo. Como se ve, hay motivos comunes en esas tres primeras novelas, los misteriossobre la identidad de una persona, sobre su derecho a ser.


P.
: ¿Y en «Ojos de caballo»?

H.T.: Se da lo inverso. No es el anonimato sino la falta de libertad. Quise evitar en esta novela los elementos de intriga, de suspenso, de fondo policial, para narrar de otro modo. Después de escribir ésta novela, leí «Siempre es difícil volver a casa», de Antonio Dal Masetto, y encontré que había una búsqueda, en ese sentido, que nos comunicaba, ciertos rasgo en común.


P.
: ¿En todos los casos buscó contar historias con un fondo de intriga que lo acerca al policial?

H.T.: Sí, particularmente en las tres primera novelas; no fue porque quisiera escribir novelas policiales, sino porque ese formato me da un mecanismo narrativo muy sencillo para contar dramas individuales. Por otra parte, la novela negra, el relato de misterio, siempre me gustó. No sólo por la influencia americana sino porque es una tradición que proviene de la tragedia griega.


P.
: ¿Cuales son sus autores de referencia?

H.T.: León Tolstoy, Henry James, Conrad. Son autores a los que trato de robarle ideas. A Onetti, Borges y Cortázar los leí ya de 20 años. A Cortázar siempre traté de copiarlo, pero nunca me salió. Es directamente una frustración. Entre los uruguayos no hay ninguno del que pueda decir lo quiero copiar. Me han dicho que participo del «gótico rioplatense», que iniciaron Onetti y Arlt.


P.
: ¿Es de los que consideran a Roberto Arlt el fundador de la literatura urbana latinoamericana?

H.T.: Es una larga discusión. Casi por la misma fecha publicaron Onetti «El pozo», y Arlt «El juguete rabioso». Pero no hay problema, lo dos son uruguayos, ¿o no sabe que Arlt nació en Tacuarembó? ( risas)
.

P.
: ¿Qué está escribiendo ahora?

H.T.: Como sociólogo estoy haciendo maestrías y eso me lleva tiempo. Tengo borradores, apuntes, notas. Creo que voy a agarrar por el lado de una policial. Tanto me dijeron que escribía policiales, aunque no las escribiera, que me dije: les voy a dar la razón, voy a escribir un policial-policial, con muertos, tiroteos, una muchacha linda, el mundo del gran dinero, y ya está (risas).


Entrevista de Máximo Soto

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