2 de agosto 2005 - 00:00

Louvre: más despliegue para el arte islámico

París - Cuatro mil metros cuadrados de arte islámico para el Louvre. Un arquitecto marsellés, Rudy Ricciotti, y otro milanés, Mario Bellini, ganadores del concurso internacional con un proyecto espectacular (una alfombra volante), tasado en 56 millones de euros -28 a cargo del Estado-, y la mayor donación de mecenazgo individual, 17 millones de euros del bolsillo del príncipe saudí Al Walid Ben Talal, son los datos del nuevo departamento de arte islámico que ocupará la Cour Visconti y completará en 2009 la modernización del mayor museo del mundo.

La enorme ampliación iniciada en 1981, lanzada con la pirámide de Pei, que culminará con el despliegue de arte islámico tiene, además, un penúltimo capítulo el 29 de mayo de 2006, con la reapertura del Museo de Artes Decorativas, cerrado en 1996, renovado por cuatro equipos de arquitectos, incluido el barcelonés Oscar Tusquets, en el ala y pabellón de Marsan.

Con cerca de diez mil obras de arte islámico, que cubren todo el campo cultural del Islam, de los Omeyas de España hasta el fin del imperio otomano y de la monarquía Quajar en Irán, el Louvre posee una de las colecciones más importantes del mundo. Pero sólo podía mostrar 1.300 piezas en 1.100 m2.

Fue Jacques Chirac, personalmente, quien escogió en 2002 ese patio Visconti, en el ala sud del palacio, para multiplicar por cuatro el espacio. El Presidente - que antes de terminar su mandato inaugurará su museo de artes primeras del Quai Branly-bendijo la semana pasada el proyecto que superó a los otros seis en liza. Este octavo departamento del Louvre reunirá sus propias colecciones con 3.000 piezas depositadas por el vecino Museo de Artes Decorativas, incluido un conjunto excepcional de tapices, invisibles desde hace más de veinte años.

Las obras estarán ordenadas cronológicamente, en un recorrido -3.500 m2 para las colección permanente, con 3.000 obras visibles, y cerca de 800 para exposiciones-puntuado por fugas, capítulos dedicados a las matemáticas, la escritura, el libro, la ciudad. Un gabinete de claves promete «profundizar en los detalles básicos de aquellas civilizaciones». Además, «rescatado del subsuelo, en donde no pintaba nada desde un punto de vista museográfico, el arte islámico se instalará en la continuidad de las salas consagradas al Mediterráneo bajo dominación romana, que ocuparán la planta, sobre tres de los lados del patio».

En total, «la más hermosa colección del mundo junto con la del MOMA», se jactó Henri Loyrette, presidente del Louvre, quien reconoció que «el nuevo departamento responde a una preocupación artística pero también política».

• Polémica en puerta

La polémica del techo alfombra está servida. Mario Bellini es un experto en proyectos sobre el patrimonio y en museografía; Ricciotti, con estudio en el ombligo de Provenza, en Bandol, ganó ya el concurso para construir el Mucem (museo de las civilizaciones de Europa y del Mediterráneo) en Marsella y concluye la rehabilitación de los Grandes Molinos de Pantin, junto a París. Su devoción por la luz iluminó la exposición de los Iberos, en el Grand Palais, de la que fue museógrafo. Y fue la clave del triunfo del proyecto para el arte islámico, porque «su transparencia deja pasar un 80% de luz natural y preserva la respiración de uno de los patios que le quedan al Louvre, con el Lefuel», dixit Loyrette. El detalle más notorio, alfombra volante o «barras y bolas» según los arquitectos, es un techo ligero y ondulante, malla de acero que encierra bolitas de vidrio de 2 a 5 cm de diámetro, tratadas por óxidos metálicos que les permiten cambiar de color de acuerdo con la iluminación.

Su instalación promete uno de esos escandaletes que los parisienses adoran, como el que suscitó la pirámide, hoy absolutamente incorporada al paisaje. La estructura en movimiento, coruscante, visible desde las ventanas de las galerías del Louvre y sobre todo de la multitudinaria sala de los Estados, nuevo domicilio de
«La Gioconda», promete polémica.

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