9 de enero 2008 - 00:00
"Mi nombre es August Rush"
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HBO Max estrenó la película peor puntuada de una saga que traumó a millones de espectadores
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La intimidad como territorio de descubrimiento
Robin Williams y el pequeño Freddie Highmore, joven actor de «Neverland» y «Arthur y los
Minimoys», cuya precoz filmografía no se beneficia demasiado con esta nueva película
Todo se explicaría por otro tipo de magia, la genética: sus padres son Lyla, una bella cellista (Keri Russell), y Louis, un rockero irlandés (Jonathan Rhys Meyers), que hicieron el amor sólo una noche de luna, con la ropa puesta, y concibieron al chico prodigio. El padre de Lyla, sin embargo, le arrebata el hijo al nacer y lo da en adopción, ocultándole la verdad (ella ha sufrido un accidente y está hospitalizada): le dice que el recién nacido ha muerto.
Mientras transcurren tamañas crueldades por la pantalla hay motivos para inquietarse: a esa altura, ni siquiera ha aparecido Robin Williams, y uno teme lo peor. No es así: sigue todo más o menos en el mismo nivel. Williams sale vestido de cowboy y al frente de un cuchitril clandestino de chicos de la calle, entre los que naturalmente se cuenta August. Sí, por supuesto: Oliver Twist está vivo y vive en Nueva York, y el nuevo Fagin tiene ahora un corazón más blando. Es tentador hacer algún comentario sobre la escena final... pero hay que verla para creerla.




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