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5 de abril 2009 - 18:46

«Monsters vs. Aliens»

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Susan y uno de sus congéneres: «Monsters vs. Aliens» es un producto agradable aunque depare pocas sorpresas.
«Monsters vs. Aliens» (id., EE.UU., 2009; habl. en inglés). Dir.: Rob Letterman y Conrad Vernon. Guión: Maya Forbes y Wallace Wolodarsky. Animación. Versiones en 3D o 2D. Habl. en inglés o en esp.
Técnica en 3D para humor unidimensional
La técnica de animación digital, ampliándose casi masivamente ahora a la modalidad 3D, evolucionó y encontró nuevos caminos con mayor rapidez e imaginación que el humor que sostiene a sus argumentos. Ocho años después de «Monsters Inc.» de los estudios Pixar, «Monsters vs. Aliens», de la compañía rival Dreamworks, luce como una espléndida involución, como un reciclaje llevado a cabo por laboratoristas expertos.
Pese a sus múltiples aciertos --el film es absolutamente irreprochable--, lo que se advierte en cambio es que este tipo de humor, basado en referencias múltiples a la cultura americana actual y a la misma tradición cinematográfica, encontró hace tiempo su meta de llegada, y lo que sólo puede esperarse son variaciones más o menos afortunadas, aunque escasas sorpresas. «Monsters vs. Aliens», a fines de la década pasada, habría sido brillante. Hoy es un eslabón más en una larga cadena de producción en serie.
En el nuevo film, como en su antecesor, el mundo de los «monstruos» (algunos, inclusive, recuerdan vagamente el diseño de los anteriores) ocupa una realidad paralela a la cotidiana, aunque en este caso no se regulan por sí mismos ni deciden cuándo penetrar en la vida de los humanos a través de puertas y ventanas clandestinas, sino que son prisioneros del gobierno como secreto de estado. El momento de liberarlos se produce cuando una invasión de alienígenas pone en peligro el planeta (es decir, los Estados Unidos, como divertidamente lo menciona un locutor de televisión), y el ejército sólo encuentra en ellos un ejército posible para enfrentarlos. Salvo para los más chicos, la metáfora política es clara, aunque la hipótesis fantástica de la anterior era más estimulante.
Varias son las citas a los clásicos de la ciencia ficción, entre los más evidentes «El día que paralizaron la tierra», «Encuentros cercanos del tercer tipo» y «El ataque de la mujer gigante» («Attack of the 50 Ft. Woman»), ésta última a través de la protagonista, Susan Murphy, llamada Ginormica luego de su transformación, una ilusionada e ingenua novia provinciana que poco antes de dar el sí ante el altar recibe la inconveniente radiación de un Ovni que la convierte en una gigante de 15 metros de altura, demasiado para un hombre.
El encuentro del presidente de la nación (en un diseño pre-Obama) con los atacantes del espacio exterior también tiene su gracia, sobre todo por la conversión que hace de las 5 notas de comunicación de «Encuentro cercanos...». Hay otros momentos agraciados, otros no tanto, aunque siempre dentro de los carriles señalados antes. Los chicos, a partir de los siete años, la disfrutarán más que los menores de esa edad.

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