20 de enero 2001 - 00:00

Neil Young tocó para pocos por la lluvia

«Buenos Aires Hot Festival». Tercera jornada. Actuación de Neil Young & Crazy Horse, Oasis, Ratones Paranoicos, Ignacio Peña, Turf, Súper Ratones, Loch Ness, La Mancha de Rolando y otros. (Campo de Polo, 18 de enero).


Con 55 años, el canadiense Neil Young es uno de los próceres vivientes del rock. Y como tal, le tocó cerrar un festival que fue una suerte de pequeño «Rock in Buenos Aires».

El plan original era que Oasis -ver vinculada-, con una mayor convocatoria en estos tiempos, diera por terminado el ciclo. Pero con respeto y comprensión del lugar que le cabe a Young en la historia, decidieron ceder ese lugar de privilegio. De todos modos, más allá de esa lógica incuestionable, quizá no haya sido la decisión más acertada, porque como la mayoría de la gente fue a ver a Oasis, y con el inconveniente agregado de la lluvia que comenzó minutos antes de la actuación de Neil Young, el éxodo del Campo de Polo fue masivo y apenas unas 5.000 personas quedaron para escuchar su concierto.

Sin preocuparse por esa contingencia, Young entregó un show contundente, con una voz que no ha perdido ninguno de sus valores, cargado de hits -incluido su «Hey Hey My My», que un rato antes había cantado Oasis-y bien respaldado por los Crazy Horse, un trío de guitarra, bajo y batería que integran Frank Sampedro, Billy Talbot y Ralph Molina. Y aunque fueron pocos los que pudieron disfrutar de su set -cercano a las dos horas de duración-, nadie quedó insatisfecho. Porque el «viejo» se entregó como si fuera el último concierto de su vida. Prolongó los temas en largas improvisaciones de guitarra. Se aprovechó de un sonido que fue el mejor del ciclo. Y se divirtió como si fuera aquel adolescente de los comienzos canadienses.

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