Se inauguró la muestra "Erase una vez Walt Disney" en el Grand Palais, don alguna vez expusieron artistas como Picasso, Manet y Poussin. Pueden verse miles de dibujo, entre ello los que realizó junto a Dalí.
París (EFE).- Los estudios Disney toman a partir de hoy sus cartas de nobleza, en la exposición "Erase una vez Walt Disney", donde se explora la "clarividencia" del fundador, las grandes obras del arte occidental que inspiraron sus historias e historietas y las influencias que estas causaron en el arte actual.
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La muestra podrá contemplarse hasta el próximo 15 de enero en un lugar muy especial, las Galerías Nacionales del Grand Palais de París.
Allí donde en las últimas décadas se han organizado algunas de las más grandes exposiciones de Europa, y donde las obras de artistas como Pablo Picasso, Edouard Manet o Nicolas Poussin encontraron su espacio natural para ser contempladas por miles de amantes del arte.
Instalada no muy lejos de la única sede europea del imperio Disney, construida en el oeste de París, la muestra tiene por comisario general al conservador jefe de la Escuela Nacional de París, Bruno Girveau, para quien Walt Disney (1901-1966) es "uno de los grandes artistas de la historia del arte occidental".
El proyecto "fue a veces acogido con una sonrisa perpleja", y muchos se preguntan, en efecto, qué hacen Walt Disney y su cohorte de personajes, de Mickey a Mowgli, en este "templo" del arte, reconoce en el catálogo.
"Parangón de cursilería y divertimento popular para unos, genial cuentacuentos para otros", el visionario creador del universo Disney es "una de las figuras más importantes del cine y, más ampliamente, del arte del siglo XX", en opinión del comisario.
Entre los capítulos más destacados de la muestra figura la obra del pintor español Salvador Dalí, indudable admirador del 'papá' de Mickey, quien a su vez estimaba su trabajo enormemente.
"No se sabe quien dio el primer paso", pero sí que Disney propuso al pintor colaborar juntos en 1945, cuando éste trabajaba con Alfred Hitchcock en la adaptación de "The House of Dr. Edwards".
El proyecto Disney-Dalí para rodar "Destino" no llegó a ver la luz en vida de ninguno de sus dos promotores pero sí un centenar de dibujos y pinturas, de las que ahora se muestran "las más espectaculares".
La sala dedicada al pintor de Figueras revela la óptica de la exposición, ilustrada con las primeras películas que Disney dirigió personalmente, proyectadas sobre diferentes soportes, junto a las obras en las que estas se inspiraron, entre ellas los clásicos de la literatura europea.
"Por primera vez", se reúnen así los dibujos originales de los estudios Disney con obras del arte occidental, de la Edad Media al surrealismo, los primitivos flamencos, el cine expresionista o los pintores románticos y simbolistas que inspiraron su cine, sus decorados y sus personajes, destacó el comisario.
La muestra evoca, por supuesto, clásicos como las Fábulas de Esopo, el "Libro de la Jungla", de Kipling; las aventuras de Pinocchio, de Collodi; los cuentos de los hermanos Grimm y de Perrault; o "Alicia en el país de las Maravillas", de Lewis Carroll.
Todas ellas piezas claves en el hacer Disney, quien también estudió en profundidad a los mejores ilustradores europeos del siglo XIX y principios del XX, de Gustave Doré a Ludwig Richter Moritz von Schwind o Arthur Rackham.
Su estancia de once semanas en Europa, en 1935, una vez consolidada su maestría técnica del dibujo animado y "su inteligencia" para rodearse de artistas cuyas capacidades superaban con creces las suyas, son otros de los múltiples aspectos de la "sorprendente génesis" de esta "aventura artística" evocados aquí.
El objetivo es mostrar cómo los filmes Disney "son fruto de una hábil mezcla entre la intuición personal" del fundador y la mayor cultura que poseían algunos de sus colaboradores, apoyada en sólidos instrumentos documentales y "en la formación continua de los artistas en el seno mismo de los estudios".
No se trata de presentar "las producciones de la empresa Disney" ni tampoco una "monografía exhaustiva" de su obra, sino resaltar sus primeros pasos, con especial hincapié en los de su primer personaje, Mickey, afirmó Bruno Girveau.
La museografía, extremadamente cuidada, al gusto del Grand Palais, concede al estilo Disney algunos efectos especiales como sus vitrinas doradas, brillantes y redondeadas.
La exposición que se cierra con una visión de las producciones Disney como fuente iconográfica en el arte de la segunda mitad del siglo XX, encabezado por Roy Lichtenstein, Claes Oldenburg y Andy Warhol, viajará al Museo de Bellas Artes de Montréal en 2007.
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