27 de diciembre 2005 - 00:00
Pierre Matisse: el arte del buen marchand
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La obra del canadiense Riopelle fue uno de los hallazgos de Pierre Matisse, quien dejó la pintura para convertirse en un gran marchand que llegó a reunir 5.000 obras, 70 de las cuales exhibe una muestra- homenaje en París.
Schneider tuvo acceso a centenares de cartas conservadas en la Pierpont Morgan Gallery en las que artistas, críticos y coleccionistas elogian el ojo de Pierre Matisse, su arte para colgar los cuadros, la calidad de sus publicaciones. La vida de un coleccionista -el inventario consignó casi 5.000 obras de arte- que seleccionaba sus compradores con mayor atención que los cuadros y reservaba lo mejor a los mejores. «Mis pinturas -se justificaba-son celebraciones fervientes. Hay que merecerlas». Y Schneider asegura que «dudaba, se informaba, como quien va confiar un hijo».
Pierre Matisse compró su primer Miró en 1928. Dos años más tarde conoció al pintor y en 1932 lo expuso. Desde entonces, les ligó amistad y contrato, hasta la muerte de Miró, en 1983. «A Pierre Matisse, compagnon de route», dice una tela de Miró, revelado por Matisse en EE.UU..Y su exposición de Constelaciones, así como la de artistas franceses en exilio, durante la Segunda Guerra (Breton le presentó a Wilfredo Lam; conoció a Roberto Matta y Marc Chagall; reencontró a Yves Tanguy, compañero de escuela) «desempeñaron un decisivo papel en el acceso de los artistas norteamericanos a los terrenos de la modernidad», según asegura el curador Pierre Schneider.


