27 de febrero 2008 - 00:00

"Puntos de vista"

El presidente William Hurt, rodeado por Matthew Fox y Dennis Quaid:«Puntos de vista» recurre a la fórmula «Rashomon», con pobre resultado.
El presidente William Hurt, rodeado por Matthew Fox y Dennis Quaid: «Puntos de vista» recurre a la fórmula «Rashomon», con pobre resultado.
«Puntos de vista» («Vantage Points», EE.UU., 2008, habl. en ingl. y esp.). Dir.: P. Travis; Guión: B. Levy; Int.: D. Quaid, M. Fox, F. Whitaker, W. Hurt, E. Noriega, S. Taghmaoui, A. Zurer, S. Weaver, B. McGill, E. Ramírez.

Aclaremos: nada que ver con «Rashomon», aquella notable historia japonesa donde se presentaban a declarar en juicio el asesino, la viuda deshonrada, un testigo presencial y hasta el mismísimo espectro del finado, y nunca se sabía del todo la verdad. Aquí hay ocho personas sirviendo en diverso modo a una investigación, y la verdad resplandece sin mayores problemas. También hay tiros, explosiones, crujidos, gritos, carreras, autitos chocadores a lo loco y un helado que sufre y hace sufrir las consecuencias de tanto desastre.

El helado es el único que nunca nos dirá su punto de vista. Por cierto, tampoco los demás ofrecen estrictamente su punto de vista, porque la película no es demasiado coherente en eso de la cámara subjetiva, prefiriendo beneficiar a los actores que lucen sus rostros, el director de fotografía que evidentemente enfrentó varias cámaras en un espacio abierto solo aparentemente fácil, el montaje nervioso a cargo de un inglés y dos islandeses de largos apellidos, y el fondo sonoro que nos indica quiénes son los sospechosos apenas aparecen (interpretados por un tunecino, una israelita y un venezolano). En cuanto al argumento, gira alrededor de un atentado al presidente de los EE.UU. justo cuando se dispone a dar un discurso al aire libre en la Plaza Mayor de Salamanca, que para el caso ha sido más o menos recreada en la Plaza de Puebla, que queda más cerca (de Salamanca solo vemos unas tomas aéreas, el resto es Guadalajara y México DF).

Hay que investigar quiénes atentaron, evitar que sigan haciendo de las suyas, y encima hay que cuidar a la nena del helado, que no sabe cruzar la calle, y mucho menos una autopista. ¡Grandes los extras y los técnicos de efectos especiales y choferes de autos y ambulancias que se dan vueltas a toda velocidad! Esos tipos son de lo mejor.

En suma, y tolerando el macanazo argumental y el final a la americana, ésta es una película para pasar el rato.

P.S.

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