3 de febrero 2001 - 00:00

Reestrenan, mejorado, el primer film de los Beatles

Film de Richard Lester.
Film de Richard Lester.
Luego de ver cómo docenas de clásicos restaurados eludían sistemáticamente los cines argentinos, el espectador argentino finalmente tuvo su premio: el jueves podrá ver por primera vez en pantalla grande la versión restaurada del primer filme protagonizado por los Beatles. Y en el caso de la Argentina, la restauración comienza ya desde el título, «Anochecer de un día agitado» (perfecta traducción del original «A Hard day's night») reemplazando el pintoresco «Yeah! Yeah! Yeah! con el que se conoció localmente en aquellos años felices.

Evidentemente la gente de la filial de Artistas Unidos que tuvo idea de ese hallazgo de traducción no había leído la crítica de Andrew Sarris para el estreno de «A Hard Day's Night», en la que llamó al filme de Lester «El Citizen Kane de los musicales de rockola». Y probablemente el «Yeah! Yeah! Yeah!» no hiciera otra cosa que corresponderse con los prejuicios acerca de la indiscutible falta de valor artístico de cualquier tipo de expresión musical que surgiera de un cuarteto de flequilludos de look tan radical como el que ostentaban esos chicos de Liverpool.

Más de 30 años después nadie discute el talento de los Beatles y nadie pone en duda el enorme valor cinematográfico de una película que, igual que sus menos ilustres antecesores filmes de rock de los años '50 y comienzos de los '60, comenzó como un simple subproducto del éxito discográfico de los Beatles. Porque cuando «Anochecer de un día agitado» era sólo un proyecto de Artistas Unidos, a ningún productor del estudio ni ningún ejecutivo de la grabadora de los «Fab Four» les interesaba en lo más mínimo la calidad de la película que estaban por hacer.

Aún más que las viejas películas de matiné de Elvis, el film era sólo una excusa para vender discos de la banda sonora que debían armar los Beatles, y el proyecto se inició con la expresa orden de disponer del mínimo presupuesto que se pudiera en el menor tiempo posible. Cuando Miramax compró los derechos del film de Lester y lo reestrenó en su nueva versión, el productor de la película, Walter Shenson, confesó su mea culpa acerca de cómo perdió todo el material de descarte y tomas alternativas del rodaje, que hubieran dado lugar a interesantes bonus beatlemaníacos, simplemente por no haberse preocupado en guardar el material en el depósito del laboratorio.

Lujo infrecuente

Como suele suceder con los clásicos restaurados, para el público argentino ya es un lujo infrecuente la posibilidad de ir al cine a ver una proyección en 35 mm de una película como ésta, más allá de las mejoras técnicas o de las imágenes novedosas que el nuevo montaje pueda llegar a incluir.

Específicamente «Anochecer de un día agitado» en su versión actual no depara demasiadas sorpresas en lo visual, exceptuando la calidad superior de un transfer que potencia al máximo la antológica fotografía en blanco y negro de estilo seudo documental lograda por el director de fotografía Gilbert Taylor en 1964. En cambio el sonido está lleno de sorpresas (incluso para el mismo productor Walter Shenson, que en el momento del reestreno aseguró estar muy contento con el nuevo soundtrack digital, «aunque no estoy seguro de qué demonios viene a ser eso»).

La ironía de Shenson quizá tenga que ver con la idea de que la novedad del sonido estéreo para «Anochecer de un día agitado» no es algo tan nuevo: el filme de Lester ya había tenido una versión con sonido estéreo realizada para el 20 aniversario del estreno original (incluso el tema agregado en el nuevo corte, «You can't do that». También fue agregado en esa oportunidad, sólo que en otro lugar de la película).

Pero más allá de la calidad superior de una nueva mezcla digital y estéreo con la tecnología actual -que le da un relieve especial y muy atractivo a las canciones, aunque esa bienvenida alteración pueda despertar polémicas entre los puristas-la mejora es enorme en lo que tiene que ver con los diálogos pronunciados por los cuatro protagonistas.

Originalmente los diálogos se mezclaban confusamente, algo lógico partiendo del estilo documental del filme, y para colmo las copias de video mal subtituladas que se podían conseguir en la Argentina durante muchos años impedían entender claramente frases que para colmo están llenos de chistes en slang y dobles sentidos como el famoso difícilmente traducible
«No soy ni un mok ni un rocker, soy un mocker» de Ringo (que luego provocó la aparición del excelente grupo beat uruguayo, Los Mockers).

Aparentemente la idea de la nueva remasterización digital fue lograr que todo se entienda claramente, y conseguir que hasta el mayor fan de los
Beatles que haya visto la película 100 veces y crea sabérsela de memoria pueda encontrar nuevos matices, frases y risas que sirvan para acercarse aún más a la carismática personalidad de los cuatro integrantes que con sólo ser ellos mismos consiguieron la mejor película en la historia del rock & roll.


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