Gabriel
Goldman:
«Este musical
no funcionaría
en la calle
Corrientes. En
cambio, el
edificio Konex
es ideal porque
los jóvenes de
«Rent» viven
en una zona de
Nueva York que
tiene mucho
que ver con el
Abasto».
Luego de versionar temas de Mina, Sandro y Raffaella Carrá, Gabriel Goldman tendrá ahora a su cargo la dirección musical de «Rent» a estrenarse en la Ciudad Cultural Konex en abril de 2008, con dirección general de Valeria Ambrosio. Según Goldman -quien ya trabajó con la directora en «Mina che cosa sei...», «La fiaca» y «Ella»- «no se trata de un clon» sino de «una versión respetuosa y con cierto estilo argentino» del exitoso musical de Broadway, estrenado en abril de 1996 y ganador del Premio Pulitzer y de 4 Premios Tony.
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Su autor, Jonathan Larson (muerto la víspera del estreno a causa de un aneurisma aórtico), se inspiró muy libremente en «La Bohème» para mostrar a un grupo de artistas y músicos tratando de sobrevivir en un Nueva York, bajo la amenaza del sida y sin dinero para pagar el alquiler.
«Fue un casting extenuante», dice Goldman. «Audicionaron cerca de 2400 personas...».
Periodista: ¿Hay tanta gente capacitada en Buenos Aires para hacer musicales?
Gabriel Goldman: En realidad, no.
P.: ¿Quiere decir que muchos fueron a tirarse un lance nomás?
G.G.: Sí, fue muy difícil. Pero estoy contento porque hemos descubierto gente del ambiente muy talentosa y con mucho oficio, que no conocíamos. En pocos días más tendremos conformado el elenco. De los 50 que preseleccionamos, elegimos 30 y ahora tienen que quedar 19.
P.: La Mimí de «Rent» tiene sida, mientras que su modelo de «La Bohème» muere de tuberculosis ¿hay otras coincidencias en el plano musical?
G.G.: Hay algunos pequeños homenajes a Puccini en algunos acordes que toca Roger, el personaje principal, que es guitarrista, y eso es todo. «Rent» tiene una estética definitivamente rockera y pop. Casi todo el texto es cantado y su lenguaje moderno no requiere de voces líricas, pero sí de intérpretes que salgan a pelar la voz, como se dice ahora. Tiene una base argumental muy importante -no por nada ganó el Pulitzer- y buenas canciones. Además, fue uno de los primeros musicales en presentar claramente personajes homosexuales y bisexuales.
P.: Sin caricaturizarlos como en «La jaula de las locas»... ¿Usted está de acuerdo en que la obra se estrene fuera de la Avenida Corrientes?
G.G.: Por cuestiones estéticas y por como está planteada la obra no creo que este musical pudiera funcionar hoy en día en la calle Corrientes. En cambio el edificio Konex es ideal, porque los jóvenes de «Rent» viven en un edificio semi abandonado, de una zona de Nueva York que tiene mucho que ver con el Abasto. Uno camina por ahí y se encuentra con africanos, coreanos, judíos, árabes, chinos... es un barrio muy cosmopolita, acorde con el de la obra.
P.: A los 33 años usted ya musicalizó espectáculos vinculados al cabaret alemán, al bolero, al tango, al jazz...
G.G.: Para mí es un desafío abordar nuevos géneros e investigar en ellos, porque lo que en verdad me interesa es crear música a partir de imágenes, ya sea en teatro, comedia musical o en cine.
P.: Tampoco tuvo ningún prurito en versionar temas de Sandro para el musical «Quiero llenarme de ti» o de homenajear a Raffaella Carrá en «Ella».
G.G.: Le aclaro una cosa. Hay cantantes que quedan congelados en una época y luego se los toma como el estereotipo del cantante grasa como pasó con Sandro. Y esto es injusto, porque si uno investiga en su carrera no sólo descubre que sus canciones están muy bien hechas sino que, además, las interpretaba maravillosamente. A usted le puede gustar o no lo que él hace, pero su voz es magnífica. Y en cuanto a Raffaella... En la Argentina, no salieron más que cuatro discos, cuando ella tiene grabados muchísimos más. Escuchándolos fuimos descubriendo que tiene un registro vocal amplísimo y después, cuando empezamos a ensayar, nos dimos cuenta de que muchos de sus temas son muy difíciles de cantar.
P.: Sí, pero en «Ella» se burlaban bastante de sus cuadros musicales.
G.G.: No creo que nos burlemosde sus shows. Lo que hicimos fue recrear con humor lo que fue aquella época, esos increíbles musicales de la RAI donde todo era brillo y grandilocuencia.
P.: También jugaron con los contenidos sexuales de sus temas.
G.G.: Yo no sé si la gente era muy consciente de lo que decían esas canciones de la Carrá, como «Pedro, Pedro» o « Lucas» que eran temas referidos abiertamente a gente gay.
P.: Es que a la Carrá no se la podía tomar muy en serio...
G.G.: Y si uno ve ahora los videos de Raffaella de aquella época... ¡son tan bellamente ridículos! «Hay que venir al sur», por ejemplo, ella rodeada de bailarines con los bultos bien marcados... ¡Era tremendo!
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