3 de enero 2006 - 00:00
Rocheman: "El jazz francés nace de una cultura distinta"
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De izq. a der., Manuel Rocheman, George Mraz y Al Foster, el trío que actuará el sábado
en el Festival de Jazz en Lapataia.
Siendo muy niño, Manuel se acercó al piano y al jazz. Y, desde entonces, ha tenido una muy importante carrera, en Europa y en los Estados Unidos y ha grabado discos en trío, en piano solo, y como integrante de distintas agrupaciones de otros músicos. Rocheman será otro de los músicos que prestigiarán el «XI Festival Internacional de Jazz de Lapataia». Tocará en el encuentro de Punta del Este, el sábado 7 al frente de un trío que se completa con Al Foster en batería y George Mraz en contrabajo.
Periodista: ¿Qué lo ha llevado a acercarse al jazz desde tan pequeño?
Manuel Rocheman: De niño, escuché la big band de Count Basie y los discos de Oscar Peterson que eran de mi hermano. Allí me fasciné por la armonía del jazz, por el swing. Después, de adolescente, tuve mi período pop-rock en el que escuchaba a The Beatles, The Rolling Stones, The Who, Pink Floyd, etc., pero paralelamente escuchaba también jazz y música clásica.
P: ¿Cuáles son las diferencias y los puntos de contacto que encuentra en nuestro tiempo entre el jazz americano y el jazz europeo, o, específicamente, el jazz francés?
M.R.: Creo que el jazz europeo está impregnado de una cultura que viene de la música clásica. En mi país hay una gran diversidad de músicos con horizontes muy diferentes y cada uno hace su contribución. El jazz francés no tiene la complejidad del jazz americano; se porta mucho mejor.
P.: ¿Qué lo lleva a tocar con músicos norteamericanos?
M.R.: Si bien en Francia hay excelentes músicos de jazz, encuentro que respecto del dominio de las secciones rítmicas (batería, contrabajo), los norteamericanos tienen una tradición y una concepción más consolidada. Por eso, aprecio muchísimo tocar con ellos.
P.: En ese sentido, me gustaría alguna opinión suya sobre los compañeros con quienes tocará en Punta del Este, justamente músicos norteamericanos.
M.R.: En Francia trabajo con Patrice Caratini, JacquesVidal, Olivier Ker Ourio, Sara Lazarus; y tengo mi trío integrado por Matthieu Chazarenc en la batería y Mathias Allamane en el contrabajo; todos músicos formidables. En Punta del Este voy a tocar con Al Foster, un baterista fantástico. Tocó durante 13 años con Miles Davis y lleva en él toda la historia de la batería y del jazz. En el contrabajo tendré a George Mraz, uno de los mejores contrabajistas de la actualidad. Tocó con Stan Getz, Oscar Peterson, Ella Fitzgerald, Joe Henderson, la orquesta de Thad Jones/Mel Lewis, etc.Yo grabé dos discos con ellos y será un gran placer reencontrármelos en el escenario.
P.: ¿En qué corriente enrolaría la música que hace?
M.R.: Lo mío no tiene grandes secretos. Es un jazz acústico con un repertorio de standards y con algunas composiciones originales.
P.: Muchas personas opinan que el jazz es música de intérpretes, por la importancia que tiene la improvisación. ¿Qué diferencias existen entre tocar la propia música y hacer versiones de «standards» o de composiciones de otros autores?
M.R.: Es verdad que el jazz se distingue por el hecho de que es una música que está esencialmente constituída por las partes improvisadas. Se trate de un standard o de una composición original, el proceso de improvisación es el mismo; tenemos una trama armónica y rítmica que debe ser respetada y que sirve de base para la elaboración del discurso. La personalidad de cada músico, en consecuencia, se imprime en la interpretación y hace la diferencia.
P.: Sus últimos discos personales han sido a solo de piano.Y también has grabado como «sideman». ¿Qué es lo que te atrae de tocar solo y qué el tocar para otros?
M.R.: Después de mucho tiempo, tuve ganas de grabar un disco de piano solo, aunque siempre he escuchado (y tocado) solos de piano. En consecuencia, después de muchas experiencias en trío me sentí preparado para producir un solo; hice varios recitales en Europa y grabé «Alone at last». El solo permite una gran libertad, incluido el hecho de que uno está obligado a tocar a la vez los roles del contrabajo y la batería (un papel que queda reservado fundamentalmente a la mano izquierda). En cuanto a tocar para otros, tuve el placer de aprender siempre muchas cosas haciéndolo con otros líderes. Recientemente, toqué y grabé con Kyle Eastwood y también con Dusko Goykovich. Son experiencias enriquecedoras que seguiré haciendo, sin dudas.
M.R.: Sobre todo, tengo conciertos programados en Francia. En febrero haré un concierto de piano solo en París en el medio de un homenaje a Art Tatum. Tengo también conciertos con Caratini y Vidal. En mayo, tocaré invitado en un concierto alrededor de la obra de Martial Solal, con quien trabajé siendo joven.
Acaba de aparecer un libro en Francia titulado «Martial Solal, compositeur de l'instant» en el que hay un capítulo dedicado a mí; y yo soy muy arrogante.
P.: ¿Había estado antes en América del Sur? ¿Qué referencia tiene del Festival de Jazz de Lapataia?
M.R.: He viajado para tocar en Brasil, en Uruguay (pero en Montevideo), en Ecuador y en Perú. Esta será la primera que tocaré en el Festival de Jazz de Lapataia y me siento muy honrado porque es un festival que ha adquirido una muy prestigiosa reputación.
P.: ¿Está en sus planes venir a tocar a la Argentina en algún momento?
M.R.: Me encantaría ir a tocar a Buenos Aires. No conozco la Argentina pero sé que es un gran país con una tradición musical muy fuerte. Muchos pianistas clásicos de alto nivel vienen de la escuela argentina de pianistas fundada por Vincenzo Scaramuzza.
Entrevista de Ricardo Salton




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