16 de mayo 2006 - 00:00
Se inaugura la última joya del nuevo Berlín
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La intimidad como territorio de descubrimiento
La
Hauptbahnhof
(o Estación
Central), la
gran obra
arquitectónica
que culmina la
remodelación
urbanística de
Berlín, será
inaugurada el
26 de mayo.
La Hauptbahnhof refuerza la apuesta pública por el nuevo centro de Berlín. A consecuencia de la división, un sector bajo control soviético y otro occidental, había hasta ahora dos estaciones centrales: Ostbahnhof para el este y la estación de Zoo para el oeste. Desde la reunificación de Alemania, en 1990, las autoridades berlinesas se han esforzado en superar la división creando un nuevocentro, que coincide con el distrito de Mitte. La cancillería, el Reichstag, Potsdamer Platz -visibles desde la estación- y el Monumento del Holocausto son emblemas de este barrio emergente.
La estación tiene que reforzar el nuevo orden urbanístico de Berlín. El problema es que, al contrario de lo que sucede con la estación de Zoo, la nueva estación está en una zona desangelada. Al salir de la Hauptbahnhof no hay nada. Ni hoteles, ni restaurantes; sólo descampados, el río Spree y un vasto espacio verde que lleva a la cancillería y al Reichstag.
«Mucha gente señala que nadie vive aquí. Pero esto es una oportunidad para crear un nuevo centro», afirma Schlott, de Deutsche Bahn. En vez de construir la estación en el centro, la esperanza es que suceda a la inversa: que su mera existencia atraiga la vida urbana.
Ahora, sin embargo, muchos vecinos de la parte occidental se quejan porque los trenes de largo recorrido ya no pararán en Zoo, la estación de toda la vida, cerca de sus casas. Muchos temen que esta estación caiga en la insignificancia, y con ella el barrio de Kurfürstendamm, antaño el centro de Berlín Oeste.
El proyecto de la Hauptbahnhof también ha provocado varios contenciosos entre la compañía de ferrocarriles y Meinhard von Gerkan, el arquitecto. Un ejemplo: para poder inaugurar la estación a tiempo para el Mundial de Alemania, que empieza el próximo 9 de junio, y evitar sumar más retrasos a los que ya ha habido, el presidente de Deutsche Bahn, Hartmut Mehdorn, decidió acortar en 110 metros el techo de cristal, lo que, según el arquitecto, «dejará a los pasajeros de primera clase bajo la lluvia».




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