Will Smith es
un buen
actor, pero
nada puede
hacer contra
las arbitrariedades
de
esta adaptación
y su final
anticlimático.
«Soy leyenda» («I Am Legend», EE.UU., 2007, habl. en inglés). Dir.: F. Lawrence. Int.: W. Smith, A. Braga, C. Tahan, S. Richardson.
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Publicada en 1954, la novela de Richard Matheson «Soy leyenda» revolucionó el género fantástico: el mal era sólo una cuestión de punto de vista y, en un mundo habitado por vampiros, el último hombre era un ser legendario que inspiraba terror. La novela de Matheson es la madre de todas las películas de zombies modernas, empezando por «La noche de los muertos vivientes» de George Romero.
Anteriormente, había sido filmada en Italia con Vincent Price («El último hombre sobre la tierra») y también fue objeto de una versión clase A con Charlton Heston, que se llamó «El hombre Omega». Todas estas versiones cambiaban detalles sutiles del libro, empeorando los resultados.
Hace años Hollywood amenazaba con una adaptación que dejara los cambios de lado, empezando por mantener el magnífico título de la novela de Matheson. El resultado, sin embargo, es un bochorno, y no por culpa de la actuación de Will Smith o de la dirección de Francis Lawrence, quien durante buena parte del film se las arregla para mantener los electrizantes climas diseñados por Matheson, pero que no puede hacer nada contra los increíbles cambios que el guión hace sobre el libro original, incluyendo un desenlace que desvirtúa por completo el título legendario.
Will Smith interpreta a este último hombre sobre la tierra, de hábitos paranoicos y extremo cuidado con los horarios, ya que a determinada hora la ciudad se cubre de mutantes horribles, empecinados en acabar con ese último vestigio de la vida pasada. Junto con su perro, el protagonista recorre una desierta ciudad de Nueva York intentando extrañas rutinas para no enloquecer en esa vida solitaria, y capturando vampiros mutantes para intentar encontrar una cura.
Estas situaciones dan lugar a algunas escenas terroríficas bien ejecutadas, que lamentablemente se van desdibujando hacia un final anticlimático y agregado a la fuerza, algo que notaran aun quienes no hayan leído la novela. Despues de tanto tiempo, «Soy leyenda» sigue esperando una adaptación realmente fiel, y esta superproducción no sólo es la más cara de todas las adaptaciones de Matheson, sino tambien la mas olvidable.
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