25 de enero 2006 - 00:00

Transforman a "Drácula" en una novela histórica

Transforman a Drácula en una novela histórica
Elizabeth Kostova «La Historiadora» (Bs.As., Umbriel, 2005, 698 págs.)

Pareciera que la leyenda de Drácula, tema de este bestseller, dispone a lectores y a espectadores (de sus repetidas versiones cinematográficas, televisivas y teatrales) a una actitud infantil, como si reclamaran que se reitere siempre la misma historia. O, mejor aún, en una actitud más juvenil, desearan que esa historia tenga leves cambios y actualizaciones. Todo comenzó con ese relato gótico que inventó Bram Stoker, ese otro genio irlandés, a fines del siglo XIX y que bautizó «Drácula». Stoker se basó en leyendas centroeuropeas sobre «nosferatus» («no muertos») y en una somera información sobre el príncipe rumano Vlad III, conocido como «Tepes» («El Empalador», por la tortura que imponía a sus enemigos) y como Drakul, porque su padre había fundado la «Drakulya» (la «Secta del Dragón»). Vlad III, «uno de los personajes más fascinantes de la historia medieval» según el historiador Kurt W. Treptow, es para su nación un héroe cristiano que defendió el territorio de las invasiones otomanas. Por más sádico, sanguinario, cruel que fuera, no fue el «príncipe de los vampiros»; ese fue un invento de Stoker, que además lo degradó a Conde.

Se ha dicho que el origen de «La Historiadora» partió de una pregunta que se hizo Elizabeth Kostova, licenciada en filología inglesa y profesora de «creative writing» en la Universidad de Michigan: «¿qué sucedería si el legendario vampiro Drácula estuviera aún vivo y entre nosotros». Pregunta que ya había sido contestada, de varios modos, por Anne Rice («Entrevista con el vampiro») y decenas de películas (por caso, «Drácula 2001» producida por Wes Craven) y comics en las últimas décadas. Pero Kostova encuentra un matiz, contar Drácula fusionando novela histórica, relato de terror e intriga de policial y «haciendo una historia de aventuras en la que los héroes fueran bibliotecarios,archivistas e historiadores», es decir recurriendo, una vez más, al modelo de «El nombre de la rosa». Los recursos que utiliza proceden, muchas veces de la novela del pobre Stoker -que, sin conocer lo que provocaría con su creación, murió en una humillante pobreza- esto es: narración, diarios, cartas, información geográfica. A esto Kostova agrega flashbacks y hace que su historia transcurra en los años '30, en los '50 y en los 70 (donde los soviéticos quieren encontrar la fórmula de la inmortalidad del vampiro, único modo de hacer eterno a su comunismo), con tres historiadores que buscan encontrar la verdad de Vlad III, y tienen estremecedores encuentros con «no muertos». Escrita para una fácil lectura, estilo de que se precia todo bestseller, con el recurso de constantes lugares comunes y descripciones de guía de turismo que hacen que se pasen rápidamente las páginas, «La Historiadora» entretiene, siempre que el lector no se ponga a pensar demasiado.

M.S.H.

Dejá tu comentario

Te puede interesar