14 de agosto 2008 - 00:00

Un aperitivo ideal para jedimaníacos

Los fans de la saga de George Lucas sabrán apreciar «Star Wars: The Clone Wars», unaprecuela en excelente animación digital que no agrega ni quita nada a la trama original.
Los fans de la saga de George Lucas sabrán apreciar «Star Wars: The Clone Wars», una precuela en excelente animación digital que no agrega ni quita nada a la trama original.
«Star Wars: The Clone Wars» (EE.UU., 2008, habl. en inglés). Dir.: D. Filoni. Animación digital. Voces: C. Lee, M. Lantner, T. Kane, J.A. Taylor, S.L. Jackson.

Se supone que en algún momento, entre medio de la segunda y tercera películas de la nueva trilogía de «Star Wars», suceden los acontecimientos narrados en esta precuela animada. Obviamente entonces, la historia que se relata, por más intensa y llena de momentos épicos y duelos Jedis que contenga, no puede influir en la mitología ya conocida por los millones de fans de la saga de George Lucas. Ya todos saben que Annakin Skywalker será atrapado por el Lado Oscuro en el final de la trilogía, y nada que suceda en estas Guerras Clónicas puede alterar este desenlace, ni dejar de resultar coherente con otros detalles argumentales.

El hecho de estar producida en formato de animación digital ayuda a que nadie pretenda tanto rigor, lo que no significa que este subproducto no sea una muy digna entrada en una de las franquicias más taquilleras en la historia del cine.

Algo muy interesante es la elección de cómo utilizar la animación digital, entendiendo que las tres últimas películas de la saga están basadas en el uso intensivo de efectos especiales digitales que, en un punto, no dejan de ser imágenes generadas por computadoras. En todo lo que se refiera a robots, naves espaciales y paisajes cósmicos, la animación digital elegida por Lucas se acerca al estilo contundente de los efectos especiales de su saga. Y es en los personajes donde decide acentuar la idea de que esto es un cartoon sobre «Star Wars», apelando a diseños e ideas de todo tipo de films de animación clásicos, en especial los muñecos animados cuadro por cuadro del cine de Europa del Este (fundamentalmente en todo lo que tiene que ver con el impresionante villano Dooku, uno de los pocos que mantiene la voz del actor original, Christopher Lee), el animé japonés y las heroicas marionetas cabezonas de los «Thunderbirds» o « Supercar» Por supuesto, éstos se mueven mucho más animadamente, más allá de la inspiración en cualquiera de éstas y otras fuentes estéticas, ya que Lucas sabe que el público no esta pensando en cartoons, sino en «Star Wars». Así como hay escenas de combates que no tienen nada que envidiar a los anteriores films de live actions, por ejemplo el endiablado ataque cuesta arriba a un monasterio ubicado en la cime de un risco.

La trama sobre el secuestro del bebé del rey batracio Jabba the Hut, perpetrado por el maligno Dooku para hacerle creer que fue un atentado de los Jedis y privarlos de este potencial aliado en las Guerras Clónicas, presenta algunos breves momentos discursivos necesarios para ubicar el relato en el contexto de esos mundos imaginados por Lucas. Luego, es pura acción, con algunos toques de humor, una dirección de arte formidable, y atractivos nuevos personajes, incluyendo una mayor presencia femenina con un aprendiz de Jedi a cargo de un renuente Anakin Skywalker, más una temible secuaz maligna de Dooku, como para equilibrar. Recién al final se nota esa cierta falta de consecuencia de los sucesos narrados, justamente por su imposibilidad de generar cambios en una historia ya escrita.

Quizá sea un episodio menor,o mejor dicho, que no lleguea la categoría de Episodio de Star Wars, pero cualquiera sea su categoría se disfruta, y ningún fan de los Jedis querrá perdérsela por ningún motivo.

D.C.

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