27 de diciembre 2005 - 00:00
"Un extranjero nunca podrá filmar bien tango en cine"
-
HBO Max estrenó la película peor puntuada de una saga que traumó a millones de espectadores
-
La intimidad como territorio de descubrimiento
Zotto, creador junto con Milena Plebs de «Tango x 2», fue definido por la prensa francesa como el «Maradona del parquet».
«Mientras yo bailo, él va contando todo lo que viví y aprendí en la milonga», explica. También habrá nuevas coreografías -a cargo de 7 parejas de baile- y un final con cuatro bailarinas blandiendo un bandoneón. Serán 26 artistas en escena, entre ellos la cantante María José Mentana y una orquesta en vivo dirigida por Andrés Linetzky.
«El espectáculo es bastante autobiográfico, pero no voy a hablar de mis historias sentimentales - advierte Zotto- aunque en algún momento se nombre a Milena». La bailarina y coreógrafa fue su pareja -en la vida y en el escenario- durante varios años. Debutaron como pareja profesional de tango en abril de 1986, convocados por «Tango Argentino» (de Claudio Segovia y Héctor Orezzoli). Más tarde crearon su propia compañía Tango X 2 que consolidó la fusión entre danza contemporánea y tango que Zotto había experimentado junto a la coreógrafa Ana María Stekelman en «Jazmines» (1985), espectáculo que lo tuvo como coprotagonista e instructor de tango.
Plebs y Zotto se separaron en 1998 y desde «Tangos de la Cruz del Sur» (2003) el bailarín y coreógrafo -al que el diario francés « Liberation» bautizó como «el Maradona del parquet»- siguió solo al frente de Tango X 2.
P.: Usted aprendió con todos los maestros posibles, académicos y milongueros. ¿Qué tomó de la danza clásica?
P.: ¿Qué tipo de anécdotas aparecen en «Su historia»?
M.A.Z.: Por ejemplo, la última vez que bailó Petrolio. Petrolio era un simple empleado de banco que en 1938 o 1939 revolucionó el tango de salón. Tenía una gran cultura dancística, iba a ver ballet clásico aunque él era milonguero, burrero y soltero... el típico porteño. No era un artista para el escenario y tampoco le interesaba pero aportó un montón de cosas al tango. Cuando lo conocí, en 1986, me hice muy amigo y lo filmé durante dos horas. Una vez, estábamos en «Sin rumbo» y caía una lluvia muy finita. De pronto me dice: «Zottito, no voy a bailar nunca más». «¿Qué pasa Carlitos?» le pregunté. «¡Se me fue el baile del cuerpo!». Claro, él era muy mayor y no podía poner en movimiento los pasos que se le ocurrían. Había perdido la capacidad de improvisación. Recuerdo que le ofrecí llevarlo a su casa y no quiso. Se fue caminando solo bajo la lluvia. Esa escena seguro que la pongo en mi película.
P.: ¿Cómo va la preparación de esa película?
M.A.Z.: Hace dos años que estoy armando un guión. Va a ser un documental con una historia de amor -porque algo tiene que pasar- en la que irán apareciendo todos estos personajes de la milonga. Quiero mostrar Buenos Aires y nuestra idiosincrasia: el fútbol, las carreras, la milonga.
P.: ¿Por qué no actuó en «Assassination Tango» de Robert Duvall?
M.A.Z.: Me negué, y a Carlos Saura también le dije que no. El había visto uno de mis ensayos y reabrió el guión de «Tango» para mí, pero no me interesó su propuesta. «Este argumento no se entiende», le dije. El quería que bailara coreografías de otro y me negué. Además no tenían nada que ver con el argumento de la película. Después se hicieron otras, pero ni parecidas a lo que yo quiero filmar. Yo sé lo que le gusta a la gente, conozco muy bien el ambiente y a los argentinos.
P.: ¿No es limitativo dedicarse solamente al tango?
M.A.Z.: Es difícil no repetirse, pero cuando veo una figura que ya usé en otro espectáculo la saco. En el tango existe la limitación del abrazo, pero también eso es maravilloso. Cuando uno ve que los bailarines dan saltos para arriba es porque se van del abrazo para incorporar otras danzas. Yo, en cambio, trato de que cada movimiento tenga una justificación argumental y todas mis figuras, por más elevadas que sean, siempre comienzan y terminan dentro del abrazo del tango.
Entrevista de Patricia Espinosa




Dejá tu comentario