Marplatense afincado en la TV francesa, donde desde hace ya quince años realiza documentales y magazines (principalmente de música, diríamos, etnográfica), Alberto Marquardt presenta aquí un sobrio y bien desarrollado documental sobre Alice Domon, una de las dos monjas francesas desaparecidas durante el último gobierno militar.
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Coproducido entre Point du Jour, France 2 TV, Grupo Cine Ojo («Jaime de Nevares, último viaje») y el centro católico de comunicación La Crujía, se trata de una exposición concisa, equilibrada, de sólo 72 minutos, desarrollada fundamentalmente a través de las cartas familiares de la misma religiosa, mientras la cámara rehace su camino, desde su aldea natal hasta estas tierras, o estas aguas.
Vemos entonces a sus hermanos (una de esas familias francesas hondamente católicas), a su madre superiora en la congregación donde estudió, cofundada por un cura de las colonias indochinas y una argentina «que quería hacer de las monjas unas damas», y las traía al Hospital Militar, «porque en la Argentina no hay pobres» (hablamos de 1931), y los destinos argentinos que la religiosa eligió, entre 1967 y 1977: Villa Lugano, Perugorría, Burzaco. Los testigos de su paso por esos lugares la recuerdan siempre alegre y piadosa, salvo con los vagos, y dedicada por entero a los sufrientes.
También recuerdan a Alfredo Astiz, pero no en los mismos términos. Interesante y sincero, el documental no cae en el panfleto. Lástima que tampoco se eleve a la íntima emoción religiosa que la sacrificada historia de esa monja hubiera permitido. La sola emoción llega por la música de fondo, del chamamecero Raúl Barboza, y por el expresivo silencio de un matrimonio de viejos campesinos que interrumpen de pronto sus palabras, abismados en el recuerdo de sus hijos.
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