El dólar oficial terminó junio con un cambio de tendencia. Después de varios meses de relativa estabilidad, el tipo de cambio mayorista cerró en $1.482 para la venta, su nivel más alto desde noviembre de 2025, mientras que el minorista acumuló un avance cercano al 5% durante el mes. El movimiento reabrió el debate entre analistas e inversores sobre el recorrido que podría tener la divisa durante este mes.
En el mercado, sin embargo, descartan por ahora un cambio abrupto en el régimen cambiario. La lectura predominante es que el dólar comenzó a reflejar factores que venían acumulándose desde hace varias semanas: una menor oferta estacional de divisas por el final de la cosecha gruesa, el fortalecimiento global de la moneda estadounidense tras el cambio de tono de la Reserva Federal (Fed) y una recomposición de la liquidez en pesos luego de las fuertes absorciones realizadas por el Banco Central (BCRA).
Un movimiento esperado por el mercado
Para Gustavo Ber, economista del Estudio Ber, el tipo de cambio oficial todavía podría mostrar un nuevo ajuste durante julio, aunque sin acelerarse significativamente.
"Podría experimentar otro reacomodamiento, aunque no mucho más allá de los $1.500 durante julio", señaló el especialista, quien espera un deslizamiento gradual, más alineado con el ritmo de la inflación previsto para la segunda mitad del año.
El cambio de escenario coincide con el final del período de mayor ingreso de dólares provenientes del complejo agroexportador. Durante buena parte del primer semestre, esa oferta adicional de divisas contribuyó a mantener contenido el tipo de cambio. Con el cierre de la cosecha gruesa, ese factor comienza a perder peso sobre el mercado cambiario.
A esto se suma el contexto internacional. En las últimas semanas, el dólar volvió a fortalecerse frente a las principales monedas del mundo luego de que la Reserva Federal adoptara un discurso más restrictivo sobre la evolución de las tasas de interés, un movimiento que también impactó sobre las monedas emergentes, incluida la argentina.
El impacto sobre las inversiones
El movimiento del dólar durante junio también modificó el rendimiento relativo de las distintas alternativas de inversión. Mientras el tipo de cambio financiero avanzó entre 4,7% y 6,1% durante el mes —según la cotización considerada—, gran parte de las inversiones en pesos quedaron por debajo de esa evolución.
Plazos fijos, cuentas remuneradas, cauciones y varios instrumentos del Tesoro ofrecieron retornos inferiores al avance del dólar, lo que redujo o directamente eliminó las ganancias en moneda dura de quienes habían apostado por estrategias de carry trade durante los meses de mayor estabilidad cambiaria.
Para los analistas, el ajuste observado durante junio no resulta inesperado. Con una inflación acumulada que continuó avanzando y un dólar prácticamente inmóvil durante buena parte del año, el mercado ya anticipaba que en algún momento el tipo de cambio comenzaría a corregir parte del atraso relativo.
Ahora, el foco estará puesto en determinar si la suba registrada en junio representa un reacomodamiento puntual o el inicio de una etapa de mayor volatilidad cambiaria durante el segundo semestre. Por el momento, el consenso del mercado apunta a un escenario de depreciación gradual, sin sobresaltos, aunque condicionado por la evolución de la oferta de divisas, la política monetaria y el contexto financiero internacional.