25 de agosto 2026 - 08:13

El Gobierno aflojó el tope al dólar: qué cambia tras la ruptura de los $1.500

El mayorista cerró por encima de la barrera que el Gobierno venía defendiendo con futuros, bonos dólar linked y manejo de la liquidez. Analistas creen que la flexibilización busca aliviar la presión sobre las tasas en pesos.

¿Qué pasó con el dólar? el cambio tras la estrategia oficial. 

¿Qué pasó con el dólar? el cambio tras la estrategia oficial. 

Imagen: Freepik

El dólar mayorista finalmente rompió la barrera de los $1.500, un nivel que durante las últimas semanas había funcionado como una referencia informal para el mercado y que el Gobierno venía intentando sostener mediante una combinación de intervención cambiaria, venta de cobertura y administración de la liquidez.

La divisa cerró el lunes 24 de agosto en torno a $1.509-$1.510, con una suba cercana al 0,7%, y marcó un nuevo récord nominal. Más que por la magnitud del avance diario, el movimiento fue relevante porque quebró el nivel que los operadores identificaban como un techo de corto plazo.

Durante las últimas semanas, el mercado había detectado distintas señales de intervención oficial para evitar que el mayorista superara esa zona. Entre ellas, ventas de contratos de dólar futuro, colocación de bonos dólar linked y una menor participación compradora del Banco Central en el mercado de cambios.

La ruptura de los $1.500 fue interpretada por analistas y operadores como una señal de que el equipo económico decidió flexibilizar ese límite informal, luego de que la estrategia de contención comenzara a tener un costo creciente sobre las tasas de interés en pesos.

El techo de $1.500 dejó de ser infranqueable

La percepción de que existía una barrera informal en torno a los $1.500 comenzó a consolidarse a fines de julio, cuando el mercado detectó movimientos que sugerían ventas oficiales para contener el tipo de cambio.

Pocos días después, el balance diario del Banco Central mostró una caída de u$s145 millones en los depósitos en moneda extranjera del Tesoro, entre el 28 y el 29 de julio, una variación que coincidió con una jornada en la que el mayorista estuvo cerca de superar ese nivel.

A eso se sumó el corte de una racha de 135 ruedas consecutivas con compras de divisas por parte del BCRA, justo en momentos en que el tipo de cambio oficial servía como referencia para el pago de instrumentos dólar linked.

Desde entonces, los $1.500 comenzaron a ser leídos como un límite de facto, aun cuando el techo formal de la banda cambiaria se ubicaba bastante más arriba.

El BCRA mantiene la racha de 135 ruedas consecutivas con compras de divisas

El BCRA mantiene la racha de 135 ruedas consecutivas con compras de divisas

El costo de sostener el dólar empezó a aparecer en las tasas

Con el paso de las semanas, la estrategia de defensa del tipo de cambio comenzó a trasladar presión al mercado de pesos. Las tasas cortas subieron, se encareció el fondeo bancario y aumentó la volatilidad de la liquidez.

Lucio Garay Méndez, economista de EcoGo, explicó que el Gobierno utilizó varias herramientas para contener el dólar: “En este tiempo sacrificó compras por parte del Banco Central en el mercado cambiario y, además, junto al Tesoro, vendieron cobertura mediante títulos públicos dollar-linked y en futuros. No solo eso, también generó un estrés sobre las tasas del mercado que aumentó el costo de fondeo de los bancos y el costo de la liquidez. Al ver que no fue una presión transitoria, entiendo que actúan en consecuencia”.

En la misma línea, Gabriel Caamaño, director de Outlier, consideró que con la flexibilización del techo de $1.500 “debería aflojar la tasa en pesos y su volatilidad. De hecho, ya hizo lo primero sobre el cierre de la semana pasada”.

La lógica detrás de esa lectura es simple: si el Gobierno deja de defender con tanta rigidez un nivel nominal específico, puede reducir la necesidad de sostener tasas más elevadas para desalentar la demanda de dólares.

Más flexibilidad para administrar dólar y tasas

Distintas voces del mercado coinciden en que la ruptura de los $1.500 no necesariamente implica un cambio de régimen, sino una mayor flexibilidad dentro de la estrategia oficial.

Una fuente del mercado explicó que “al igual que con el ‘techo’ anterior en $1.400, relajar un poco el límite de $1.500 ayuda también a que la tasa comprima. Es una flexibilización del límite superior de facto que tenían, en pos también de ir dando un poco de flexibilidad frente a una demanda de cobertura que termina, sino, requiriendo más tasa en pesos. De esta forma parece que lo van administrando”.

Otros analistas, sin embargo, relativizan que exista un techo nominal rígido y sostienen que el Gobierno busca administrar de manera conjunta tres variables: liquidez, tasas y tipo de cambio. En ese esquema, una mayor flexibilidad cambiaria podría permitir descomprimir el mercado de pesos sin abandonar por completo el objetivo de evitar movimientos bruscos del dólar.

Por ahora, la señal más clara es que el equipo económico parece haber optado por darle algo más de margen al tipo de cambio, con la expectativa de aliviar las tensiones que la defensa del techo informal de $1.500 venía generando sobre el mercado de pesos.

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