El papa Francisco recalcó que el espíritu de la Navidad no debe ser comercial y de consumo, sino sostenerse en el mensaje que entregó Jesús, alguien que llega para iluminar, sencillo y humilde.
El papa Francisco recalcó que el espíritu de la Navidad no debe ser comercial y de consumo, sino sostenerse en el mensaje que entregó Jesús, alguien que llega para iluminar, sencillo y humilde.
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"La Navidad es esto, no dejemos que se contamine con el consumismo y la indiferencia", afirmó Francisco. "Sus símbolos, especialmente el pesebre de Belén y el árbol decorado, nos devuelven a la certeza que llena de paz nuestro corazón, a la alegría por la Encarnación, al Dios que vive con nosotros, ritmos de esperanza en nuestros días", añadió.
El árbol y el pesebre "nos introducen en ese ambiente típico de la Navidad que forma parte del patrimonio de nuestras comunidades: un ambiente rico en ternura, de compartir y de intimidad familiar", sostuvo Francisco.
Bajo esas imágenes, "no estamos viviendo una Navidad falsa y comercial!", subrayó.
"Dejémonos envolver por la cercanía de Dios, por el ambiente navideño que el arte, la música, el canto y las tradiciones traen al corazón", exhortó el Pontífice, recibiendo en audiencia en el Salón Pablo VI a las delegaciones de la Región Huancavelica de Perú y de Andalo en Trentino para recibir obsequio del pesebre de Belén y el árbol de Navidad instalado en la Plaza de San Pedro, que será inaugurado esta tarde.
"Los personajes del pesebre, construido con materiales y vestimentas propias de esos territorios -subrayó-, representan a los pueblos andinos y simbolizan la llamada universal a la salvación".
"Jesús, de hecho, vino a la tierra en la concreción de un pueblo para salvar a todos los hombres y mujeres, de todas las culturas y nacionalidades", señaló el Papa. En cuanto al majestuoso abeto de los bosques de Andalo, en Trentino, Italia, el pontífice dijo que "evoca el renacimiento, el don de Dios que está unido al hombre para siempre, que nos da su vida".
"Las luces del abeto recuerdan la de Jesús, la luz del amor que sigue brillando en las noches del mundo", remarcó luego.
Además, "los que acudan aquí, en el Aula Pablo VI, en los próximos días podrán disfrutar de este ambiente también gracias al pesebre que ahora será inaugurado".
"Fue creado por los jóvenes de la parroquia de San Bartolomeo a Gallio, en la diócesis de Padua", precisó Jorge Bergoglio.
Según el Papa, "esto es lo que nos enseña el pesebre de belén. En Navidad Dios se revela no como el que está en lo alto para dominar, sino como el que se humilla, pequeño y pobre, para servir: esto quiere decir que asemejarse él es el camino, el de bajar, el de servir".
"Para que sea realmente Navidad, no olvidemos esto: Dios viene para quedarse con nosotros y nos pide que cuidemos de nuestros hermanos y hermanas, especialmente de los más pobres, débiles y frágiles, a quienes la pandemia corre el riesgo de marginarlos, incluso más".
"Así vino Jesús al mundo, y el pesebre nos recuerda a él", completó.
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