7 de enero 2005 - 00:00

Ahora la familia de Hilda Molina no descarta viajar a Cuba

Roberto Quiñones, hijo de la médica disidente Hilda Molina, no descartó hoy la posibilidad de viajar a Cuba junto con sus hijos argentinos para que su madre los pueda conocer.

"No es que uno esté inflexible a nada. Si hay tanta inflexibilidad del lado de ellos (en referencia a las autoridades de Cuba) que no dejan otra opción que esa, sería lo último que haría en mi vida, pero tampoco quiero que mi abuela muera sin conocer a sus bisnietos", enfatizó Quiñones.

De todos modos, el médico cubano-argentino afirmó que esa sería la "última" alternativa que utilizaría, en caso de no hallar otra solución, y volvió a cuestionar la "inflexibilidad" del gobierno cubano, que no autoriza a su madre a salir de la isla para visitar a su familia y conocer a sus dos nietos.

Como condición para viajar a Cuba, el médico pidió que el Gobierno le dé "una copia de la respuesta" que Fidel Castro dio a una carta enviada por el presidente Néstor Kirchner, en la que pidió que se permitiera a Molina viajar a la Argentina.

Quiñones dijo que necesita "tener eso en nuestro poder para analizar cuál va a ser de ahora en más nuestra posición como familia".

En esa respuesta, que se hizo pública en diciembre pasado, Fidel Castro rechazó el pedido del presidente Kirchner y ofreció hacerse cargo del viaje de Quiñones y de su familia a Cuba.

En tanto, Quiñones consideró que en el gobierno nacional se están "enfriando" las gestiones para que pueda reunirse con su madre, y señaló: "No veo la buena predisposición que había antes".

En declaraciones radiales, Quiñones reveló que desde que se produjo una crisis política por el caso, su madre "no ha recibido ni la visita de un funcionario más, ni una llamada" por parte de la Embajada argentina.

"Prácticamente están solas, están abandonadas", dijo Quiñones al referirse a su abuela y a su madre, que viven en La Habana.

Sin embargo, Quiñones expresó "gran esperanza" en que el nuevo embajador en La Habana, Darío Alessandro, "pueda ser un elemento de ayuda" para lograr una reunión familiar.

Por el caso de Molina, una médica disidente del régimen de Fidel Castro, se produjo una crisis política en la Cancillería que derivó en el desplazamiento de Eduardo Valdés, ex jefe de Gabinete del Ministerio de Relaciones Exteriores, y de Raúl Taleb, ex embajador en Cuba.

El gobierno argentino, a través de una carta enviada por el presidente Kirchner, le había pedido a Cuba que dejara a Molina viajar a la Argentina para conocer a sus nietos.

Pero Castro rechazó esa posibilidad y ofertó hacerse cargo del viaje de Quiñones -un ciudadano cubano-argentino- y de su familia a La Habana.

Inicialmente, Quiñones rechazó esa posibilidad y argumentó que no tenía las "garantías" suficientes para regresar a Cuba.

El médico recordó que en una oportunidad estuvo a punto de ser detenido en el aeropuerto de La Habana cuando debía viajar al exterior para participar de un congreso.

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