El futbolista Matías Almeyda pidió ayer al club Independiente que le rescinda el contrato, que había firmado siete días antes, para regresar a Europa, ante la amenaza de secuestro que involucraría a uno de sus familiares directos. Alertado por la Policía, el jugador se convirtió en una víctima potencial más de las bandas de secuestradores cuyo accionar recrudeció en las últimas semanas.
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El ex jugador de la Selección argentina, de 30 años, había acordado la semana pasada su incorporación a Independiente a préstamo por un año, pero ayer no asistió al entrenamiento y después solicitó la cancelación del contrato. «Pidió la rescisión por problemas de seguridad», explicó un portavoz del área de comunicaciones del club, donde Almeyda no llegó a debutar.
El ex mediocampista de River Plate, y ahora también ex jugador de Independiente, iba a jugar hoy frente a Almagro.
• Advertencia
Según trascendió, el futbolistarecibió una nueva advertencia policial -la anterior había llegado unos 30 días antes-sobre el eventual secuestro de uno sus familiares directos, lo que motivó la drástica decisión de Almeyda de romper el vínculo que había comenzado con la entidad de Avellaneda y volver a Italia.
El volante oriundo de Azul, que participó de los campeonatos mundiales de Francia 1998 y Corea-Japón 2002, había regresado a la Argentina tras siete temporadas en Europa, donde participó en el Sevilla español y en los italianos Inter y Lazio.
Los secuestros extorsivos ya alcanzaron a otros familiares de futbolistas, como Juan Román Riquelme, del Villarreal español; Cristian Traverso, de Boca Juniors, y Leonardo Astrada, el actual entrenador de River Plate. Las víctimas sólo fueron liberadas tras el pago del rescate exigido por su captores.
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