Un empresario que explotaba una estancia turística y que era sobrino del ex gobernador de Tucumán, el general retirado Antonio Bussi, fue ayer asesinado a quemarropa de al menos tres balazos por tres hombres que lo sorprendieron cuando llegaba al casco principal del predio, en la ciudad entrerriana de Victoria.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El ataque a Jorge Bussi, de 58 años, se registró cerca de las 2.30 de ayer en la estancia Los Lirios, situada a 300 metros de la Ruta Provincial 26 y a 7 kilómetros del centro de Victoria, donde se ofrecen actividades para turistas nacionales y extranjeros. Los investigadores estudian si se trató de un robo, aunque no se descartaba la hipótesis de ajuste de cuentas.
El jefe de la Policía entrerriana, Ernesto Geuna, explicó que cuando el empresario se disponía a entrar al casco para dejar mercadería fue sorprendido por tres delincuentes que repentinamente salieron de entre los árboles del predio, uno de los cuales le preguntó: «¿Vos sos Jorge Bussi?». Cuando el empresario le respondió que sí, uno de los desconocidos lo atacó a balazos.
Según fuentes policiales, luego de cometer el crimen los tres delincuentes -dos de ellos encapuchados- maniataron a la esposa del hombre y a varios peones de la estancia, tras lo cual comieron y bebieron en la casa del casco, frente a sus víctimas. Finalmente escaparon con 3.000 pesos que encontraron en el lugar, y que habrían sido producto de un alquiler cobrado por Bussi en Rosario horas antes.
• Tres impactos
Cuando la Policía llegó a Los Lirios, alertada por la mujer y los peones, Bussi estaba muerto a raíz de los disparos, dos de los cuales impactaron en su cabeza y un tercero en el cuerpo.
Los investigadores señalaron que la banda contaba con información previa de Bussi y que los delincuentes conocían los movimientos de la estancia y de su víctima, quien además de explotar turísticamente el predio, se dedicaba a la compra y venta de hacienda en Victoria, ciudad situada a 120 kilómetros de Paraná.
La Policía inició ayer numerosos rastreos en la zona, buscando pistas de los criminales. Según testigos, uno de ellos tenía una tonada que no parecía entrerriana sino rosarina, mientras que se sospecha que quienes llevaban los rostros cubiertos pudieron ser de la zona y por eso tomaron la precaución de ocultarse.
Dejá tu comentario