14 de octubre 2004 - 00:00

Barbarie

Miriam Lewin
Miriam Lewin
Lo hecho en el programa televisivo «Puntodoc» roza la barbarie o, directamente, entra en ella. Es invadido con cámaras filmadoras el consultorio del cirujano plástico Alberto Ferriols, con título perfectamente legal, con instalaciones totalmente adecuadas a las normas; le colocaron antes una cámara sorpresa con travestis contratados, violaron el derecho a la intimidad, desconocieron una carta documento del facultativo para que no lo denigraran por televisión (sólo se abstuvieron de dar el nombre, pero era reconocible).

Se trata de un médico que opera gratuitamente cada tanto a niños en el interior con deformaciones. Aunque no actuara así, es una persona, un profesional legítimo con derechos, hasta ayer estuvo internado con riesgo de muerte por las derivaciones cardíacas de tal ignominia y que tras cuatro días de hospitalización recién obtuvo su alta anoche.

• Tema agotado

Los programas de denuncia han agotado el tema, no encuentran qué poner en el ventilador. El animador Daniel Tognetti y la productora Cuatro Cabezas, de Mario Pergolini insisten en sacarle el jugo a un tipo de televisión ya agotado.

Sin embargo, más que ambos, la gran inventora de este atentado al derecho ajeno es Miriam Lewin. Es una mujer que tuvo que dejar de salir en pantalla porque irrita y volvió a lo anterior que hacía en «Canal 13», «producción» que la despidió por los problemas y juicios que le trajo.

Pero ¿quién es realmente Miriam Lewin? El lector la recordará; fue quien, fiel a su estilo de inventar acusaciones y denigrar personas, armó la mentirosa trama e infame acusación contra el sacerdote Julio Grassi, creador de la Fundación Felices Los Niños. Este sufrió cárcel, vio decaer su Fundación de ayuda a 6.000 chicos por tener que dirigirla a distancia y sin poder salir a pedir fondos ni realizar colectas. Aún Grassi tiene un juicio oral pendiente con la Justicia de Morón, que en su faz penal de primera instancia actuó en complicidad con la Lewin para armar tal patraña para «Telenoche investiga».

Desde un allanamiento que realizó la jueza Servini de Cubría hasta varios juicios iniciados por difamación le trajo esta mujer a «Clarín», que la despidió. Continuó sus maquinaciones e invención de escándalos -y provocando ahora más juicios- en «Puntodoc». Realmente penoso.

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