Ya es oficial: Buenos Aires resulta insólitamente barata para los turistas. Así lo plantea el periodista Walter Nicholls en la edición dominical del prestigioso «The Washington Post». El diario estadounidense dedicó un largo artículo a la agradable perspectiva que es para el turista internacional salir de compras en la capital de los argentinos.
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Luego de repasar (una vez más) la reciente historia de crisis bancaria, caída de gobiernos y colapso de la moneda, el cronista afirma que esa cadena de calamidades, «que fue brutal para los residentes», hace que los visitantes externos «llenen los hoteles y llenen sus valijas de artículos de cuero e indumentaria adquiridos a precios de pichincha». Y pasa a dar algunos ejemplos: «¿Qué les parece un sweater de cashmere por u$s 30? Largos viajes en taxi cuestan u$s 4, lo mismo que una generosa cena con carne en un buen restorán». También aconseja: «Gratifíquese con una docena de rosas blancas de tallo largo a u$s 10 o una caja de chocolate recién elaborado por u$s 5». «Las nueve cuadras de la peatonal calle Florida son el mejor lugar para encontrar ropa de calidad promedio, incluyendo chaquetas de cuero a u$s 100 o menos. En la más elegante Recoleta, más conocida por el espectacular y fantasmagórico cementerio -el lugar donde descansan los restos de Evita Perón-, están las sucursales de las casas europeas de alta costura», relata el periodista sin hacer mayores descubrimientos.
Después de describir la feria de Plaza Francia y recomendar guardarse el domingo para ir a Plaza Dorrego, enfatiza que hay que ir a conocer lo que hacen los diseñadores locales, «y para eso no hay mejor lugar que Palermo Viejo, una especie de Soho South. En un área antes conocida por sus talleres mecánicos y ferreterías, hay ahora más de cien boutiques de ropa y accesorios modernos». El periodista da luego una larga lista de lugares donde adquirir camisas de vestir al «módico» precio de u$s 70, sweaters de alpaca a u$s 200, vestidos de mujer a u$s 100 y accesorios (admite haberse comprado una mochila de cuero marrón a u$s 20).
Como se ve, a pesar de que los precios en pesos sufrieron una fuerte suba desde el fin de la convertibilidad, para los turistas estadounidenses Buenos Aires sigue asombrando por lo barato. ¿Hace falta agregar que para los europeos, con una moneda que vale 30% más que el dólar, el país está regalado?
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